Organón de la Medicina . Samuel Hahnemann

 Resumen de la sexta edición escrita a mediados del siglo XIX.

 Toni Olives   

Noviembre-2003

 

Prólogo:

La medicina, como se practica  comúnmente (alopatía), no tiene tratamiento, excepto la pretendida expulsión de los agentes dañinos que supone que son las causas de las enfermedades.

La alopatía supone siempre en el tratamiento de las enfermedades:

1.        Una superabundancia de sangre (plétora), que jamás existe.

2.        Principios morbíficos

 Por consiguiente quita la sangre necesaria a la vida y pretende barrer la supuesta materia morbífica. Intenta de este modo disminuir la enfermedad y destruirla materialmente; pero no hace más que acrecentar los sufrimientos del enfermo, y privar al organismo de las fuerzas y de los jugos necesarios para la curación. Ataca al organismo con dosis considerables de medicamentos, cuyos efectos duraderos y comúnmente muy temibles le son desconocidos. Y después de un uso continuado de estos medicamentos, añade a la enfermedad ya existente, nuevas enfermedades medicinales, las más veces imposibles de curar. Nunca deja de emplear, cuando está a su alcance, diferentes medios que por su oposición contraria suprimen y palian los síntomas, pero dejando tras de sí una disposición mayor a que se reproduzcan, exasperando así la enfermedad. Considera infundadamente todas las afecciones que ocupan las partes exteriores del cuerpo como puramente locales, aisladas e independientes, y cree haberlas curado cuando las ha hecho desaparecer por medio de tópicos que obligan a la afección interna a trasladarse a otra parte más noble e importante.

Debilitando al enfermo, convierte en incurables y a menudo mortales a la mayoría de las enfermedades.

 Todo lo contrario sucede con la homeopatía. Demuestra que las enfermedades no dependen de ningún principio material, sino de la alteración dinámica de la fuerza que virtualmente anima al cuerpo del hombre. Enseña además que solo puede efectuarse la curación por medio de la reacción de la fuerza vital contra un medicamento apropiado, y que se opera con tanta más seguridad y prontitud, cuanta mayor energía conserva aquella fuerza.

 Emplea aquellos medicamentos que conoce con exactitud. Busca entre ellos aquel cuya facultad modificadora (la enfermedad medicinal) sea capaz de hacer cesar la enfermedad por su analogía con ella y da tan solo, a dosis raras y débiles, aquel que sin causar dolor ni debilitar, excite sin embargo una reacción suficiente. Resulta de esto, que extingue la enfermedad natural sin debilitar , atormentar ni inquietar al enfermo.

Introducción:

 Desde que los hombres existen en la superficie del globo, han estado expuestos individualmente o en masa a la influencia de causas morbosas, físicas o morales. Mientras permanecieron en su primer estado, les fueron suficientes  un corto número de remedios, porque la sencillez de su género de vida de vida tan solo les daba a conocer muy pocas enfermedades. Pero las causas de la alteración de la salud y la necesidad de socorros medicinales han crecido en proporción a los progresos de la civilización. Desde entonces, ha habido hombres que se han entregado al tratamiento de las enfermedades, estableciendo sistemas que todos estaban en contradicción unos con otros y aun con ellos mismos. Ninguno de estos sistemas estaba conforme con la naturaleza y con la experiencia.

Independientemente de estos sistemas, se formó un método que consiste en emplear ciertas mezclas de medicamentos desconocidos contra diferentes clases de enfermedades arbitrariamente admitidas, siempre en contradicción con la naturaleza y la experiencia, y por consiguiente sin resultado ventajoso. A esta antigua medicina, es a la que se da el nombre de alopatía.

Es la sola, dice ella, que busca y separa la causa de las enfermedades, y la sola también que sigue las huellas de la naturaleza en el tratamiento de las mismas.

 Como la inmensa mayoría  de las enfermedades son de origen y naturaleza dinámica, su causa nos es desconocida, por tanto, la medicina alopática se veía obligada a buscar una causa ideal (material) y considerar curar directamente las enfermedades eliminando su ideada causa.

El mal es de una naturaleza inmaterial profundamente oculta, su origen es dinámico y solo puede destruirse por un agente dinámico.

Las enfermedades son aberraciones dinámicas que nuestra vida espiritual experimenta en su manera de sentir y de obrar, es decir, cambios inmateriales en nuestra manera de ser.

¿ Cuantas veces no hemos visto palabras injuriosas ocasionar una fiebre biliosa que ponía la vida en peligro, o una profecía indiscreta causar la muerte en la época predicha, y una sorpresa agradable o desagradable suspender súbitamente el curso de la vida  ? ¿ Dónde está entonces el principio morbífico material que se ha introducido en la sustancia del cuerpo; que ha producido la enfermedad, que la sostiene, y sin cuya expulsión material por medio de medicamentos se intentaría en vano toda clase de curación radical ?

Los partidarios de tan falsa hipótesis como la de los principios morbíficos, deberían de avergonzarse de desconocer hasta tal punto la naturaleza espiritual de nuestra vida, y el poder dinámico de las causas que ocasionan las enfermedades, y de humillarse a un comportamiento tan innoble, que en sus vanos esfuerzos para barrer las materias morbíficas cuya existencia es una quimera, matan a los enfermos en vez de curarlos.

Lo que la simple naturaleza hace para aliviarse en las enfermedades agudas y particularmente en las crónicas, es muy imperfecto, y aun origina otra enfermedad, es muy natural creer que los esfuerzos del arte trabajando en el mismo sentido de esta imperfección, para aumentar los resultados, perjudican aun más, y que a lo menos en las enfermedades agudas, no pueden remediar lo que las tentativas de la naturaleza tienen de defectuoso, puesto que no encontrándose el médico en estado de seguir las vías ocultas por las cuales la fuerza vital verifica su crisis, no podrá obrar más que al exterior con medios enérgicos, cuyos efectos son menos benéficos que los de la naturaleza entregada a sí misma, pero en cambio más perturbadores y más funestos.

¡ No ! Esta fuerza innata en el hombre, que dirige la vida de una manera perfecta durante la salud, cuya presencia se hace sentir igualmente en todas las partes del organismo, en la fibra sensible como en la fibra irritable, y que es el resorte infatigable de todas las funciones normales del cuerpo no ha sido creada para servir de guía en las enfermedades, para ejercer una medicina digna de imitación. ¡ No ¡ La verdadera medicina, obra de la reflexión y del juicio, es una creación del ingenio humano que cuando la fuerza vital instintiva, automática e incapaz de reaccionar, ha sido arrastrada por la enfermedad a acciones anormales, sabe, por medio de un medicamento homeopático, imprimirle una modificación morbosa análoga, pero un poco más fuerte, de manera que la enfermedad natural no puede ya influir en ella, y después de la desaparición, que no tarda mucho, de la nueva enfermedad producida por el medicamento, recobra su estado normal, presidiendo de nuevo al sostenimiento de la salud, sin que durante esta conversión haya sufrido ningún perjuicio doloroso o capaz de debilitarla. La medicina homeopática enseña los medios para conseguir este resultado. Similia similibus curantur.

La observación, la meditación y la experiencia me han enseñado que la marcha, del todo contraria a los preceptos trazados por la alopatía, que debe seguirse para obtener curaciones suaves, prontas, ciertas y duraderas, consiste en elegir, en cada caso individual de enfermedad, un medicamento capaz de producir por sí mismo una afección semejante a la que se pretende curar.

Este método homeopático nadie lo había enseñado antes que yo.

Organón de la medicina:

La misión del médico:

1 : La única y elevada misión del médico es restablecer la salud en los enfermos

2 : El ideal más elevado de una curación es restablecer la salud de manera rápida, suave y permanente.

3 : El médico habrá comprendido la manera de curar juiciosa y racional y será un buen médico si:

1.       Reconoce las indicaciones de la enfermedad

2.       Conoce los medicamentos

3.       Elige el medicamento indicado con las dosis apropiadas

4.       Conoce y gestiona los obstáculos para el restablecimiento.

4, 5: Es igualmente conservador de la salud si conoce las cosas que la trastornan y las que originan la enfermedad y sabe apartarlas de las personas sanas. Causas excitantes de enfermedades agudas y causas fundamentales de las enfermedades crónicas.

6 : El observador no puede notar en cada enfermedad individual nada más que los cambios en la salud del cuerpo y de la mente. El conjunto de signos perceptibles representa la enfermedad .

7 : La totalidad de los síntomas debe ser el medio por el cual la enfermedad pide e indica el remedio conveniente.

8 : Después de la remoción de todos los síntomas de la enfermedad y de todo el conjunto de accidentes perceptibles, queda la salud.

9 : En el estado de salud, la fuerza vital conserva todas las partes del organismo, de modo que el espíritu puede emplear libremente al organismo vivo y sano para los más altos fines de nuestra existencia.

10 : El organismo material, sin la fuerza vital, es incapaz de sentir, de obrar, de conservarse a sí mismo.

11 : Cuando una persona cae enferma, es solamente la fuerza vital la que sufre desviación. Es una fuerza invisible por sí misma y se da a conocer únicamente por los síntomas morbosos.

12 : Lo único que produce las enfermedades es la fuerza vital afectada. Lo fenómenos morbosos revelan toda enfermedad; por eso, la desaparición de todos los fenómenos morbosos implica el restablecimiento integral de la fuerza vital, y por tanto, la vuelta al estado de salud de todo el organismo.

13 : El considerar la enfermedad como una cosa separada del todo viviente (como hacen los alópatas) es un absurdo que solo puede imaginar un cerebro materialista.

14 : No hay nada patológico en el interior del cuerpo que no se de a conocer por medio de signos y síntomas.

15 : La perturbación de la fuerza vital y la totalidad de los síntomas perceptibles externamente, constituyen un todo.

16 : Nuestra fuerza vital no puede ser atacada más que de un modo inmaterial; y de manera semejante todos esos desórdenes patológicos, no puede el médico removerlos de ningún otro modo más que por el poder inmaterial de las medicinas útiles sobre la fuerza vital.

17 : Destruir la enfermedad es restablecer la salud, y este es el más elevado y único fin del médico.

18 : La suma de todos los síntomas y condiciones de cada caso individual de enfermedad, debe ser la única indicación, el solo guía que nos lleve a la elección del remedio.

19 : Las medicinas nunca podrían curar si no poseyesen el poder de alterar el estado de salud de la persona.

20 : Esta fuerza inmaterial que altera el estado de salud de la persona, que permanece oculta en la esencia íntima de las medicinas, podemos conocerla solamente por la experiencia.

21 : Como el principio curativo de las medicinas no es perceptible por sí mismo, solo podemos contar con los fenómenos morbosos que producen en el organismo sano como la única revelación posible de su poder curativo íntimo.

22 : Para que los síntomas morbosos sean destruidos, deben buscarse remedios que exciten estos mismo síntomas o bien sus opuestos.

23 : Las experiencias nos demuestran que los síntomas destruidos por los síntomas opuestos de las medicinas, reaparecen después de un alivio transitorio y aparente, con mayor intensidad.

La curación homeopática:

24 : No queda, por lo tanto otro modo de emplear los medicamentos contra las enfermedades, eficazmente, que el método homeopático.

25 : Todas las medicinas curan aquellas enfermedades cuyos síntomas tienen una semejanza muy estrecha con los suyos.

26, 27 : Una afección dinámica más débil es destruida permanentemente en el organismo vivo por otra más fuerte, si la última (aunque diferente en especie) es muy semejante a la primera en sus manifestaciones.

28, 29 : En toda curación homeopática, la sensación de la manifestación morbosa dinámica y natural (más débil) cesa y desaparece. Esta manifestación morbosa ya no existe para el principio vital, que ahora está ocupada y gobernada solamente por la manifestación morbosa artificial más fuerte. Esta, a su vez, pronto agota sus fuerzas y deja al paciente libre de la enfermedad. El dinamismo así liberado, puede continuar guiando la vida en el estado de salud.

30 : El organismo humano demuestra la aptitud de ser mucho más poderosamente afectado en el estado de salud, por las medicinas que por las influencias morbíficas naturales.

31 : Las fuerzas enemigas no poseen incondicionalmente el poder de perturbar la salud del hombre; solamente nos enferman cuando nuestro organismo está predispuesto.

32 : Es completamente diferente con los agentes morbíficos artificiales que llamamos medicamentos. Todo medicamento verdadero, obra en toda época, en todas las circunstancias y en todo ser humano vivo.

33 : El organismo humano vivo está mucho más predispuesto y tiene mucho más riesgo de ser  influenciada y perturbada su salud por el poder medicinal que por los agentes morbíficos.

34 : Para que los medicamentos puedan efectuar una curación, es ante todo necesario que sean capaces de producir en el cuerpo humano una enfermedad artificial tan semejante como sea posible a la que se trate de curar.

35 : Para ilustrar esto, consideraremos tres diferentes casos:

36 : I.- Si dos enfermedades desemejantes que coexisten en el ser humano son de igual intensidad, o todavía más, si la más antigua es la más fuerte, la nueva será rechazada por la antigua y no permitirá que afecte al organismo.

37 : Con el tratamiento médico ordinario, una enfermedad crónica antigua permanece incurada e inalterable si es tratada conforme el método común alopático.

38 : II.- Si la enfermedad nueva desemejante es la más fuerte. En este caso, la enfermedad bajo la cual el paciente vivía primitivamente, siendo la más débil, será detenida y suspendida por la aparición de la más fuerte, hasta que ésta recorra su curso o sea curada; entonces la antigua reaparece incurada.

39 : La misma Naturaleza no puede curar ninguna enfermedad por medio de otra, por fuerte que sea, si la enfermedad nueva es desemejante a la ya existente en el cuerpo.

40 : La enfermedad nueva, después de haber obrado largo tiempo en el organismo, al fin se une con la antigua que es desemejante, y forma con ella otra enfermedad compleja.

41 : El tratamiento médico inadecuado (alopático) es capaz de producir con el empleo durante largos periodos de drogras inconvenientes, frecuentes complicaciones morbosas.

42 : La misma Naturaleza permite la presencia simultánea de dos (o tres) enfermedades desemejantes naturales en un mismo y solo cuerpo.

43 : Cuando dos enfermedades semejantes coexisten en el organismo, puede realizarse una curación por medio de la naturaleza, y adquirimos la enseñanza de como el hombre debe curar.

44, 45 : Dos enfermedades, que difieran, ciertamente en la especie, pero muy semejantes en sus manifestaciones y efectos y en los signos y síntomas que produzcan individualmente, se destruyen la una a la otra cuando se encuentran juntas en el organismo. La más fuerte destruye a la más débil.

46 : Existen muchos de enfermedades que han sido curadas homeopáticamente en procesos naturales, por otras enfermedades que presentan síntomas semejantes.

47, 48 : En ningún caso una enfermedad puede ser removida por un agente morbífico desemejante. Solamente por una que sea semejante en síntomas y algo más fuerte.

49, 50 : Única ley terapéutica que la naturaleza nos brinda: ¡ Curar con síntomas semejantes !

51 : Esta ley terapéutica, se manifiesta con claridad a todo cerebro inteligente. Pero por otra parte, ved cuantos millares más de agentes morbíficos homeopáticos no tiene el hombre a su disposición para aliviar los sufrimientos.

52 : No hay más que dos métodos principales de curación: el homeopático y el alopático. Solo el que conoce ambos puede sostener el error de practicar una vez homeopáticamente y otra alopáticamente, de acuerdo con el gusto del paciente; práctica que debería llamarse traición criminal contra la divina homeopatía.

53 : El arte de curar homeopático puro, es el único método exacto, el camino más corto para curar.

El método alopático:

54 : El método alopático utiliza muchas cosas contra las enfermedades, pero comúnmente solo las inpropias. Muchos sistemas dieron nombre a sus cuadros de enfermedades supuestas, clasificándolas cada uno de ellos de manera diferente, y se atribuyó a las medicinas poderes supuestos para curar estas condiciones anormales. De aquí los numerosos textos de Materia Médica.

55 : Estos médicos alópatas, habrían sido abandonados sino fuese por el alivio paliativo obtenido, cuya acción favorable casi instantánea es aparente.

56 : Por medio de este método paliativo (antipático) introducido de acuerdo con las enseñanzas de Galeno “Contraria contrariis”, durante diecisiete siglos, los médicos hasta ahora, esperaban ganar crédito mientras ilusionaban con mejorías casi instantáneas; pero veremos cuán inútil y dañoso es este método de tratamiento.

57 : Para poder llevar a la práctica este método antipático, el médico vulgar da, para un solo síntoma molesto de entre otros muchos de la enfermedad a que no da importancia, un medicamento que se sabe que produce síntomas exactamente opuestos al morboso que se pretende dominar, del cual puede esperar el alivio (paliativo) más rápido.

58 : Un caso particular de afección crónica o persistente en que se ha usado de tales medicamentos antipáticos, después de la mejoría pasajera, ¿ No sobreviene un progreso en la agravación de los síntomas que fueron dominados al principio de una manera paliativa, una agravación, realmente de toda la enfermedad ?

59 : Nunca se han tratado con tales remedios paliativos, antagónicos, los síntomas importantes de una enfermedad continua,  sin que el estado opuesto, una recaída, una agravación evidente de la enfermedad, se presente pocas horas después.

60 : Si se presentan estos malos efectos, como es muy natural que se espere del empleo de los medicamentos antipáticos, el médico vulgar se imagina que vencerá la dificultad, en cada agravación que aparezca, dando una dosis más fuerte del remedio, con lo cual se realiza una supresión igualmente pasajera, pero nunca la curación.

61 : Si los médicos hubiesen sido capaces de reflexionar sobre los tristes resultados de la aplicación de los remedios antipáticos, hace mucho tiempo que hubieran descubierto esta gran verdad: que para obtener un método de tratamiento que produzca curaciones reales y verdaderas, es preciso seguir un sistema opuesto al que hasta ahora han seguido.

62 : Las causas de que dependen los resultados perniciosos del tratamiento paliativo (antipático) y la eficacia del opuesto, del tratamiento homeopático, se explican por los hechos siguientes:

63 : Todo medicamento desarmoniza, más o menos, la fuerza vital. Esto constituye la acción primaria. A esta acción, nuestra fuerza vital intenta oponer su energía propia lo que constituye la acción secundaria o reacción.

64 : Durante la acción primaria de los medicamentos, la fuerza vital parece conducirse simplemente de una forma pasiva (receptiva). Después, parece como si despertara de nuevo para desarrollar:

(A)   : La condición de salud exactamente opuesta (reacción)
                                                    o
(B)
    : Intenta neutralizarse a sí misma (acción secundaria, curativa)

65 : Ejemplo de reacción tipo (A): Una mano sumergida en agua caliente al principio está mucho más caliente que la otra que no ha sido tratada de este modo (acción primaria); pero cuando se la saca del agua caliente y queda completamente seca otra vez, se pone en poco tiempo fría, y más tarde mucho más fría que la otra (acción secundaria).

66 : No se nota una acción secundaria antagónica y evidente de las dosis muy pequeñas homeopáticas, de los agentes perturbadores sobre el cuerpo sano.

67 : Estas verdades nos explican la acción benéfica que tiene lugar con el tratamiento homeopático y la falsedad del tratamiento antipático paliativo.

68 : En las curaciones homeopáticas, la experiencia nos demuestra que por las dosis infinitamente pequeñas que se usan, queda ciertamente después de la destrucción de la enfermedad natural, cierta enfermedad medicinal sola en el organismo, pero que debido a la extraordinaria mínima cantidad de las dosis, es pasajera y desaparece rápidamente por sí misma.

69 : En el tratamiento antipático (paliativo), sucede precisamente todo lo contrario. Se empeora después que cesa la acción del paliativo; agravación directamente proporcional a la magnitud de la dosis.

El tratamiento curativo:

70 : Consecuencias de lo expuesto hasta ahora:

1.       Todo lo de carácter realmente morboso que el médico puede descubrir en las enfermedades y que debe ser curado, solo consiste en los sufrimientos del enfermo y en las alteraciones de la salud perceptibles a los sentidos, en una palabra, a la totalidad de los síntomas, por medio de los cuales la enfermedad indica el remedio indispensable para su alivio.

2.       Que la enfermedad, solo puede convertirse al estado fisiológico, por otra revolución producida en dicho estado por medio de medicamentos, cuyo poder curativo único, por consiguiente, solo consiste en la alteración de la salud del hombre, es decir, en una producción peculiar de síntomas morbosos que se conocen con mayor claridad y pureza experimentándolos en el cuerpo sano.

3.       Que una enfermedad natural nunca puede curarse con medicamentos que posean el poder de producir en el individuo sano un estado morboso extraño diferente al de la enfermedad que hay que curar.

4.       Que por medio de medicamentos que tienen la tendencia a producir en el individuo sano un síntoma morboso artificial, antagónico a un síntoma de la enfermedad que se trata de curar, la curación nunca se realizará en un padecimiento de larga duración sino solamente un alivio pasajero, seguido siempre de su agravación.

5.       Que el único posible tratamiento, el homeopático, el que emplea para la totalidad de los síntomas de una enfermedad natural un medicamento capaz de producir los síntomas más semejantes posibles en el individuo sano, administrado en dosis apropiadas, es el único método eficaz por medio del cual las enfermedades, que constituyen solamente desarreglos dinámicos de la fuerza vital, son dominadas y de este modo, perfecta y permanentemente extinguidas, debiendo necesariamente dejar de existir.

71 : El tratamiento curativo está comprendido en los tres puntos siguientes:

1.       ¿ Cómo el médico descubre lo que es necesario saber para curar las enfermedades ?

2.       ¿ Cómo adquiere el conocimiento de los instrumentos apropiados para la curación de las enfermedades naturales, el poder patogenésico de los medicamentos ?

3.       ¿ Cuál es el método más conveniente de emplear estos agentes morbíficos artificiales (medicamentos), para la curación de las enfermedades naturales ?

Tipos de enfermedades:

72 : Las enfermedades a que el hombre está sujeto pueden ser:

1.       Procesos rápidos y morbosos de la fuerza vital. Enfermedades agudas.

2.       Enfermedades con un principio imperceptible desviando gradualmente al organismo de su estado de salud. Enfermedades crónicas.

73 : Las agudas pueden ser:

1.       Que afecten al organismo humano individualmente, siendo la causa excitante influencias perjudiciales a las que se ha expuesto particularmente.

2.       Que atacan a varias personas al mismo tiempo, por medio de influencias atmosféricas o telúricas o agentes dañinos.

En ambos casos el tiempo de duración es mediano acabando con la muerte o con el restablecimiento de la persona.

74 :  Entre las enfermedades crónicas debemos contar con aquellas producidas artificialmente por el tratamiento alopático. En ellas, la fuerza vital es debilitada y algunas veces, si no sucumbe, gradualmente se desvía.

75 : Estos trastornos de la salud realizados por la alopatía, son los más deplorables de todas las enfermedades crónicas, los más incurables.

76 : La Divinidad benéfica nos concedió, en la Homeopatía , los medios para proporcionar alivio solamente en las enfermedades naturales; pero las devastaciones y mutilaciones internas y externas del organismo humano realizadas durante muchos años por el ejercicio inhumano de un falso arte con sus drogas y tratamientos nocivos, solo pueden ser remediados por la fuerza vital, ayudándola convenientemente.

77 : Son impropiamente llamadas enfermedades crónicas las que sufren las personas que se exponen continuamente a influencias nocivas evitables.

78 : Las verdaderas enfermedades crónicas naturales son las que se originan de un miasma crónico.

79 : Hasta ahora solo la sífilis ha sido conocida como enfermedad miasmática. También la sicosis debe ser reconocida como tal.

80 : Es incomparablemente mucho mayor y más importante el miasma crónico psórico.

81 : Gran variedad de las enfermedades crónicas son síntomas secundarios de la psora.

Proceso de la consulta:

82 : Para fijar la indicación en cada caso de enfermedad crónica (psórica), es indispensable al médico homeópata el deber de una cuidadosa comprensión de sus síntomas, pues no puede verificarse una curación real de ésta sin un tratamiento estrictamente personal (individualización).

83 : El examen individualizado de un caso de enfermedad, no exige al médico más que ausencia de prejuicio y sentidos perfectos.

84 : El paciente detalla la historia de sus sufrimientos; los que le rodean explican de qué se ha quejado, como se ha portado y lo que han notado en él; el médico ve, oye y observa lo que haya de alterado o extraordinario. Lo transcribe con exactitud. Les permite decir todo lo que tengan que referir y se contiene de interrumpirlos.

85 : Empieza otra línea con cada nueva circunstancia mencionada por el enfermo o sus amigos.

86 : Cuando los narradores hubiesen concluido su relato espontáneo, el médico entonces revisa cada síntoma individual y saca una información más precisa de él de la manera siguiente: lee uno por uno los síntomas que le relataron y acerca de cada uno de ellos, averigua más particularidades.

87 : Y así el médico obtiene una información más precisa respecto a cada detalle en particular, pero sin hacer nunca sus preguntas de modo que sugiera la respuesta al paciente.

88 : Si en estos detalles suministrados voluntariamente no se ha mencionado nada respecto a varias partes o funciones del cuerpo o de su estado mental, el médico preguntará qué más puede decirse de estas partes o funciones, o del estado de ánimo o de su mente.

89 : Cuando el paciente, por medio de estos detalles, proporcionó la información requerida y trazó un cuadro tolerantemente perfecto de la enfermedad, el médico está en libertad y obligado a hacer preguntas más precisas, más especiales.

90 : Cuando el médico ha terminado de escribir estos pormenores, anota entonces lo que él mismo ha observado en el enfermo.

91 : Los síntomas y sensaciones del enfermo durante el tiempo que toma un medicamento, no proporcionan la imagen pura de la enfermedad; pero, por otra parte, los síntomas y molestias que sufre antes del uso de los medicamentos o después de que han sido suspendidos por varios días, dan la idea verdaderamente fundamental de la forma originaria de la enfermedad.

92 : Si fuese una enfermedad aguda y su carácter grave no permitiese dilación, el médico deberá contentarse con observar la condición morbosa, aunque alterada por los medicamentos.

93 : Si la enfermedad se ha presentado por alguna causa evidente, entonces, el enfermo o sus amigos interrogados reservadamente, la mencionarán ya espontáneamente o bajo cuidadoso interrogatorio.

94 : Mientras se investiga el estado de una enfermedad crónica, deben considerarse las circunstancias especiales del paciente respecto a sus ocupaciones ordinarias para averiguar qué hay en ellas que pueda producir o sostener la enfermedad.

95 : La investigación en las enfermedades crónicas debe llevarse a cabo tan cuidadosamente como sea posible y deben atenderse las peculiaridades más minuciosas.

96 : Los pacientes difieren en su modo de ser, algunos pintan sus síntomas con colores demasiado vivos.

97 : Otros los describen con términos vagos.

98 : La investigación del cuadro completo exige especial tacto y conocimiento de la naturaleza humana.

99 : La investigación de las enfermedades agudas es mucho más fácil para el médico.

100 : Al investigar la totalidad de los síntomas de las enfermedades epidémicas y esporádicas, no tiene ninguna importancia el hecho de que haya o no aparecido antes en el mundo algo semejante con el mismo nombre o con otro. El médico debe considerar la imagen pura de cada enfermedad reinante como si fuera algo nuevo o desconocido e investigarla completamente en sí misma.

101 : Puede suceder fácilmente que con el primer caso de enfermedad epidémica que se presenta al médico no obtenga el conocimiento de su imagen completa.

102, 103 : Con el hecho de escribir los síntomas de varios casos de esta clase, el diseño del cuadro de la enfermedad se hace cada vez más completo.

104 : Cuando la totalidad de los síntomas que especialmente caracterizan y distinguen el caso patológico están definidos, la parte más difícil del trabajo está concluida.

Como conocer los remedios:

105 : El segundo punto, en el ejercicio profesional del verdadero médico, se refiere a la adquisición del conocimiento de los instrumentos destinados a la curación de las enfermedades naturales.

106 : Deben conocerse todos los efectos patogenésicos de los diversos medicamentos.

107 : Si, con el fin de averiguar esto, los medicamentos se dan a personas enfermas solamente, nada preciso se verá de sus efectos verdaderos.

108 : No hay otra manera posible de averiguar los efectos peculiares de los medicamentos que administrarlos en dosis moderadas a personas sanas.

109 : Yo fui el primero en descubrir que solo con el empleo de los medicamentos homeopáticos es posible la curación de las enfermedades de la especie humana.

110, 111 : Yo vi que las lesiones que autores anteriores han observado como resultado de la introducción de sustancias medicinales en el estómago de personas sanas, estaban muy de acuerdo con mis propias observaciones, pero ninguno de estos observadores alguna vez soñó que:

1.       Los síntomas registrados únicamente como prueba del carácter nocivo y venenoso de estas sustancias, fuera revelación segura de su poder para extinguir curativamente síntomas semejantes que se presentan en las enfermedades naturales,

2.       Estos, sus fenómenos patogenésicos, fueran indicios de su acción curativa homeopática,

3.       La única manera posible de averiguar su poder medicinal es observando los cambios que los medicamentos producen en el organismo sano.

112 : De los efectos de los medicamentos que aparecen en las más antiguas prescripciones, notamos ciertos estados producidos, no al principio, sino al fin , que eran de naturaleza exactamente opuesta a los que aparecieron primero (acción secundaria).

113 : Los medicamentos narcóticos son los únicos que se exceptúan de esto. Como anulan, en su acción primaria la sensibilidad y la sensación, y algunas veces la irritabilidad, acontece frecuentemente que en su acción secundaria, aun con dosis moderadas experimentadas en cuerpos sanos, hay un aumento de la sensibilidad (y mayor irritabilidad).

114 : Con excepción de estas sustancias narcóticas, en los experimentos en cuerpos sanos con dosis moderadas de medicamentos, solo observamos su acción primaria.

115 : Entre estos síntomas, sucede en algunos medicamentos, que son directamente opuestos a otros síntomas que han aparecido anterior o posteriormente, pero que no deben considerarse como la acción secundaria (o la reacción pura de la fuerza vital), sino que solo representan el estado alternante de varios paroxismos de la acción primaria y se llaman acciones alternantes.

116 :   

-                           Algunos síntomas son producidos por los medicamentos en muchos individuos sanos.

-                           Otros en pocas personas

-                           Algunos solamente en muy pocas

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