Organón de
Resumen
de la sexta edición escrita a mediados del siglo XIX.
Toni Olives
Noviembre-2003

La medicina, como se practica comúnmente (alopatía), no tiene tratamiento, excepto la pretendida expulsión de los agentes dañinos que supone que son las causas de las enfermedades.
La alopatía supone siempre en el tratamiento de las enfermedades:
1.
Una superabundancia de sangre (plétora), que
jamás existe.
2.
Principios morbíficos
Por consiguiente quita la sangre necesaria a la vida y pretende barrer la supuesta materia morbífica. Intenta de este modo disminuir la enfermedad y destruirla materialmente; pero no hace más que acrecentar los sufrimientos del enfermo, y privar al organismo de las fuerzas y de los jugos necesarios para la curación. Ataca al organismo con dosis considerables de medicamentos, cuyos efectos duraderos y comúnmente muy temibles le son desconocidos. Y después de un uso continuado de estos medicamentos, añade a la enfermedad ya existente, nuevas enfermedades medicinales, las más veces imposibles de curar. Nunca deja de emplear, cuando está a su alcance, diferentes medios que por su oposición contraria suprimen y palian los síntomas, pero dejando tras de sí una disposición mayor a que se reproduzcan, exasperando así la enfermedad. Considera infundadamente todas las afecciones que ocupan las partes exteriores del cuerpo como puramente locales, aisladas e independientes, y cree haberlas curado cuando las ha hecho desaparecer por medio de tópicos que obligan a la afección interna a trasladarse a otra parte más noble e importante.
Debilitando al enfermo, convierte en incurables y a menudo mortales a la mayoría de las enfermedades.
Todo lo contrario sucede con la homeopatía. Demuestra que las enfermedades no dependen de ningún principio material, sino de la alteración dinámica de la fuerza que virtualmente anima al cuerpo del hombre. Enseña además que solo puede efectuarse la curación por medio de la reacción de la fuerza vital contra un medicamento apropiado, y que se opera con tanta más seguridad y prontitud, cuanta mayor energía conserva aquella fuerza.
Emplea aquellos medicamentos que conoce con exactitud. Busca entre ellos aquel cuya facultad modificadora (la enfermedad medicinal) sea capaz de hacer cesar la enfermedad por su analogía con ella y da tan solo, a dosis raras y débiles, aquel que sin causar dolor ni debilitar, excite sin embargo una reacción suficiente. Resulta de esto, que extingue la enfermedad natural sin debilitar , atormentar ni inquietar al enfermo.
Desde que los hombres existen en la superficie del globo, han estado expuestos individualmente o en masa a la influencia de causas morbosas, físicas o morales. Mientras permanecieron en su primer estado, les fueron suficientes un corto número de remedios, porque la sencillez de su género de vida de vida tan solo les daba a conocer muy pocas enfermedades. Pero las causas de la alteración de la salud y la necesidad de socorros medicinales han crecido en proporción a los progresos de la civilización. Desde entonces, ha habido hombres que se han entregado al tratamiento de las enfermedades, estableciendo sistemas que todos estaban en contradicción unos con otros y aun con ellos mismos. Ninguno de estos sistemas estaba conforme con la naturaleza y con la experiencia.
Independientemente de estos sistemas, se formó un método que consiste en emplear ciertas mezclas de medicamentos desconocidos contra diferentes clases de enfermedades arbitrariamente admitidas, siempre en contradicción con la naturaleza y la experiencia, y por consiguiente sin resultado ventajoso. A esta antigua medicina, es a la que se da el nombre de alopatía.
Es la sola, dice ella, que busca y separa la causa de las enfermedades, y la sola también que sigue las huellas de la naturaleza en el tratamiento de las mismas.
Como la inmensa mayoría de las enfermedades son de origen y naturaleza dinámica, su causa nos es desconocida, por tanto, la medicina alopática se veía obligada a buscar una causa ideal (material) y considerar curar directamente las enfermedades eliminando su ideada causa.
El mal es de una naturaleza inmaterial profundamente oculta, su origen es dinámico y solo puede destruirse por un agente dinámico.
Las enfermedades son aberraciones dinámicas que nuestra vida espiritual experimenta en su manera de sentir y de obrar, es decir, cambios inmateriales en nuestra manera de ser.
¿ Cuantas veces no hemos visto palabras injuriosas ocasionar una fiebre biliosa que ponía la vida en peligro, o una profecía indiscreta causar la muerte en la época predicha, y una sorpresa agradable o desagradable suspender súbitamente el curso de la vida ? ¿ Dónde está entonces el principio morbífico material que se ha introducido en la sustancia del cuerpo; que ha producido la enfermedad, que la sostiene, y sin cuya expulsión material por medio de medicamentos se intentaría en vano toda clase de curación radical ?
Los partidarios de tan falsa hipótesis como la de los principios morbíficos, deberían de avergonzarse de desconocer hasta tal punto la naturaleza espiritual de nuestra vida, y el poder dinámico de las causas que ocasionan las enfermedades, y de humillarse a un comportamiento tan innoble, que en sus vanos esfuerzos para barrer las materias morbíficas cuya existencia es una quimera, matan a los enfermos en vez de curarlos.
Lo que la simple naturaleza hace para aliviarse en las enfermedades agudas y particularmente en las crónicas, es muy imperfecto, y aun origina otra enfermedad, es muy natural creer que los esfuerzos del arte trabajando en el mismo sentido de esta imperfección, para aumentar los resultados, perjudican aun más, y que a lo menos en las enfermedades agudas, no pueden remediar lo que las tentativas de la naturaleza tienen de defectuoso, puesto que no encontrándose el médico en estado de seguir las vías ocultas por las cuales la fuerza vital verifica su crisis, no podrá obrar más que al exterior con medios enérgicos, cuyos efectos son menos benéficos que los de la naturaleza entregada a sí misma, pero en cambio más perturbadores y más funestos.
¡ No ! Esta fuerza innata en el hombre, que dirige la vida de una manera perfecta durante la salud, cuya presencia se hace sentir igualmente en todas las partes del organismo, en la fibra sensible como en la fibra irritable, y que es el resorte infatigable de todas las funciones normales del cuerpo no ha sido creada para servir de guía en las enfermedades, para ejercer una medicina digna de imitación. ¡ No ¡ La verdadera medicina, obra de la reflexión y del juicio, es una creación del ingenio humano que cuando la fuerza vital instintiva, automática e incapaz de reaccionar, ha sido arrastrada por la enfermedad a acciones anormales, sabe, por medio de un medicamento homeopático, imprimirle una modificación morbosa análoga, pero un poco más fuerte, de manera que la enfermedad natural no puede ya influir en ella, y después de la desaparición, que no tarda mucho, de la nueva enfermedad producida por el medicamento, recobra su estado normal, presidiendo de nuevo al sostenimiento de la salud, sin que durante esta conversión haya sufrido ningún perjuicio doloroso o capaz de debilitarla. La medicina homeopática enseña los medios para conseguir este resultado. Similia similibus curantur.
La observación, la meditación y la experiencia me han enseñado que la marcha, del todo contraria a los preceptos trazados por la alopatía, que debe seguirse para obtener curaciones suaves, prontas, ciertas y duraderas, consiste en elegir, en cada caso individual de enfermedad, un medicamento capaz de producir por sí mismo una afección semejante a la que se pretende curar.
Este método homeopático nadie lo había enseñado antes que yo.
1 : La única y elevada misión del médico es
restablecer la salud en los enfermos
2 : El ideal más elevado de una curación es restablecer la salud de
manera rápida, suave y permanente.
3 : El médico habrá comprendido la manera de curar juiciosa y racional
y será un buen médico si:
1. Reconoce las indicaciones de
la enfermedad
2. Conoce los medicamentos
3. Elige el medicamento
indicado con las dosis apropiadas
4. Conoce y gestiona los obstáculos
para el restablecimiento.
4, 5: Es igualmente conservador de la salud si conoce las cosas que la
trastornan y las que originan la enfermedad y sabe apartarlas de las personas
sanas. Causas excitantes de enfermedades agudas y causas fundamentales de las
enfermedades crónicas.
6 : El observador no puede notar en cada enfermedad individual nada más
que los cambios en la salud del cuerpo y de la mente. El conjunto de signos
perceptibles representa la enfermedad .
7 : La totalidad de los síntomas debe ser el medio por el cual la
enfermedad pide e indica el remedio conveniente.
8 : Después de la remoción de todos los síntomas de la enfermedad y de
todo el conjunto de accidentes perceptibles, queda la salud.
9 : En el estado de salud, la fuerza vital conserva todas las partes del
organismo, de modo que el espíritu puede emplear libremente al organismo vivo y
sano para los más altos fines de nuestra existencia.
10 : El organismo material, sin la fuerza vital, es incapaz de sentir, de
obrar, de conservarse a sí mismo.
11 : Cuando una persona cae enferma, es solamente la fuerza vital la que
sufre desviación. Es una fuerza invisible por sí misma y se da a conocer únicamente
por los síntomas morbosos.
12 : Lo único que produce las enfermedades es la fuerza vital afectada.
Lo fenómenos morbosos revelan toda enfermedad; por eso, la desaparición de
todos los fenómenos morbosos implica el restablecimiento integral de la fuerza
vital, y por tanto, la vuelta al estado de salud de todo el organismo.
13 : El considerar la enfermedad como una cosa separada del todo viviente
(como hacen los alópatas) es un absurdo que solo puede imaginar un cerebro
materialista.
14 : No hay nada patológico en el interior del cuerpo que no se de a
conocer por medio de signos y síntomas.
15 : La perturbación de la fuerza vital y la totalidad de los síntomas
perceptibles externamente, constituyen un todo.
16 : Nuestra fuerza vital no puede ser atacada más que de un modo
inmaterial; y de manera semejante todos esos desórdenes patológicos, no puede
el médico removerlos de ningún otro modo más que por el poder inmaterial de
las medicinas útiles sobre la fuerza vital.
17 : Destruir la enfermedad es restablecer la salud, y este es el más
elevado y único fin del médico.
18 : La suma de todos los síntomas y condiciones de cada caso individual
de enfermedad, debe ser la única indicación, el solo guía que nos lleve a la
elección del remedio.
19 : Las medicinas nunca podrían curar si no poseyesen el poder de
alterar el estado de salud de la persona.
20 : Esta fuerza inmaterial que altera el estado de salud de la persona,
que permanece oculta en la esencia íntima de las medicinas, podemos conocerla
solamente por la experiencia.
21 : Como el principio curativo de las medicinas no es perceptible por sí
mismo, solo podemos contar con los fenómenos morbosos que producen en el
organismo sano como la única revelación posible de su poder curativo íntimo.
22 : Para que los síntomas morbosos sean destruidos, deben buscarse
remedios que exciten estos mismo síntomas o bien sus opuestos.
23 : Las experiencias nos demuestran que los síntomas destruidos por los
síntomas opuestos de las medicinas, reaparecen después de un alivio
transitorio y aparente, con mayor intensidad.
24 : No queda, por lo tanto otro modo de emplear los medicamentos contra
las enfermedades, eficazmente, que el método homeopático.
25 : Todas las medicinas curan aquellas enfermedades cuyos síntomas
tienen una semejanza muy estrecha con los suyos.
26, 27 : Una afección dinámica más débil es destruida
permanentemente en el organismo vivo por otra más fuerte, si la última (aunque
diferente en especie) es muy semejante a la primera en sus manifestaciones.
28, 29 : En toda curación homeopática, la sensación de la
manifestación morbosa dinámica y natural (más débil) cesa y desaparece. Esta
manifestación morbosa ya no existe para el principio vital, que ahora está
ocupada y gobernada solamente por la manifestación morbosa artificial más
fuerte. Esta, a su vez, pronto agota sus fuerzas y deja al paciente libre de la
enfermedad. El dinamismo así liberado, puede continuar guiando la vida en el
estado de salud.
30 : El organismo humano demuestra la aptitud de ser mucho más
poderosamente afectado en el estado de salud, por las medicinas que por las
influencias morbíficas naturales.
31 : Las fuerzas enemigas no poseen incondicionalmente el poder de
perturbar la salud del hombre; solamente nos enferman cuando nuestro organismo
está predispuesto.
32 : Es completamente diferente con los agentes morbíficos artificiales
que llamamos medicamentos. Todo medicamento verdadero, obra en toda época, en
todas las circunstancias y en todo ser humano vivo.
33 : El organismo humano vivo está mucho más predispuesto y tiene mucho
más riesgo de ser influenciada y
perturbada su salud por el poder medicinal que por los agentes morbíficos.
34 : Para que los medicamentos puedan efectuar una curación, es ante todo
necesario que sean capaces de producir en el cuerpo humano una enfermedad
artificial tan semejante como sea posible a la que se trate de curar.
35 : Para ilustrar esto, consideraremos tres diferentes casos:
36 : I.- Si dos enfermedades desemejantes que coexisten en el ser humano
son de igual intensidad, o todavía más, si la más antigua es la más fuerte,
la nueva será rechazada por la antigua y no permitirá que afecte al organismo.
37 : Con el tratamiento médico ordinario, una enfermedad crónica antigua
permanece incurada e inalterable si es tratada conforme el método común alopático.
38 : II.- Si la enfermedad nueva desemejante es la más fuerte. En este
caso, la enfermedad bajo la cual el paciente vivía primitivamente, siendo la más
débil, será detenida y suspendida por la aparición de la más fuerte, hasta
que ésta recorra su curso o sea curada; entonces la antigua reaparece incurada.
39 : La misma Naturaleza no puede curar ninguna enfermedad por medio de
otra, por fuerte que sea, si la enfermedad nueva es desemejante a la ya
existente en el cuerpo.
40 : La enfermedad nueva, después de haber obrado largo tiempo en el
organismo, al fin se une con la antigua que es desemejante, y forma con ella
otra enfermedad compleja.
41 : El tratamiento médico inadecuado (alopático) es capaz de producir
con el empleo durante largos periodos de drogras inconvenientes, frecuentes
complicaciones morbosas.
42 : La misma Naturaleza permite la presencia simultánea de dos (o tres)
enfermedades desemejantes naturales en un mismo y solo cuerpo.
43 : Cuando dos enfermedades semejantes coexisten en el organismo, puede
realizarse una curación por medio de la naturaleza, y adquirimos la enseñanza
de como el hombre debe curar.
44, 45 : Dos enfermedades, que difieran, ciertamente en la
especie, pero muy semejantes en sus manifestaciones y efectos y en los signos y
síntomas que produzcan individualmente, se destruyen la una a la otra cuando se
encuentran juntas en el organismo. La más fuerte destruye a la más débil.
46 : Existen muchos de enfermedades que han sido curadas homeopáticamente
en procesos naturales, por otras enfermedades que presentan síntomas
semejantes.
47, 48 : En ningún caso una enfermedad puede ser removida
por un agente morbífico desemejante. Solamente por una que sea semejante en síntomas
y algo más fuerte.
49, 50 : Única ley terapéutica que la naturaleza nos
brinda: ¡ Curar con síntomas semejantes !
51 : Esta ley terapéutica, se manifiesta con claridad a todo cerebro
inteligente. Pero por otra parte, ved cuantos millares más de agentes morbíficos
homeopáticos no tiene el hombre a su disposición para aliviar los
sufrimientos.
52 : No hay más que dos métodos principales de curación: el homeopático
y el alopático. Solo el que conoce ambos puede sostener el error de practicar
una vez homeopáticamente y otra alopáticamente, de acuerdo con el gusto del
paciente; práctica que debería llamarse traición criminal contra la divina
homeopatía.
53 : El arte de curar homeopático puro, es el único método exacto, el
camino más corto para curar.
54 : El método alopático utiliza muchas cosas contra las enfermedades,
pero comúnmente solo las inpropias. Muchos sistemas dieron nombre a sus cuadros
de enfermedades supuestas, clasificándolas cada uno de ellos de manera
diferente, y se atribuyó a las medicinas poderes supuestos para curar estas
condiciones anormales. De aquí los numerosos textos de Materia Médica.
55 : Estos médicos alópatas, habrían sido abandonados sino fuese por el
alivio paliativo obtenido, cuya acción favorable casi instantánea es aparente.
56 : Por medio de este método paliativo (antipático) introducido de
acuerdo con las enseñanzas de Galeno “Contraria contrariis”, durante
diecisiete siglos, los médicos hasta ahora, esperaban ganar crédito mientras
ilusionaban con mejorías casi instantáneas; pero veremos cuán inútil y dañoso
es este método de tratamiento.
57 : Para poder llevar a la práctica este método antipático, el médico
vulgar da, para un solo síntoma molesto de entre otros muchos de la enfermedad
a que no da importancia, un medicamento que se sabe que produce síntomas
exactamente opuestos al morboso que se pretende dominar, del cual puede esperar
el alivio (paliativo) más rápido.
58 : Un caso particular de afección crónica o persistente en que se ha
usado de tales medicamentos antipáticos, después de la mejoría pasajera, ¿
No sobreviene un progreso en la agravación de los síntomas que fueron
dominados al principio de una manera paliativa, una agravación, realmente de
toda la enfermedad ?
59 : Nunca se han tratado con tales remedios paliativos, antagónicos, los
síntomas importantes de una enfermedad continua, sin que el estado opuesto, una recaída, una agravación
evidente de la enfermedad, se presente pocas horas después.
60 : Si se presentan estos malos efectos, como es muy natural que se
espere del empleo de los medicamentos antipáticos, el médico vulgar se imagina
que vencerá la dificultad, en cada agravación que aparezca, dando una dosis más
fuerte del remedio, con lo cual se realiza una supresión igualmente pasajera,
pero nunca la curación.
61 : Si los médicos hubiesen sido capaces de reflexionar sobre los
tristes resultados de la aplicación de los remedios antipáticos, hace mucho
tiempo que hubieran descubierto esta gran verdad: que para obtener un método de
tratamiento que produzca curaciones reales y verdaderas, es preciso seguir un
sistema opuesto al que hasta ahora han seguido.
62 : Las causas de que dependen los resultados perniciosos del tratamiento
paliativo (antipático) y la eficacia del opuesto, del tratamiento homeopático,
se explican por los hechos siguientes:
63 : Todo medicamento desarmoniza, más o menos, la fuerza vital. Esto
constituye la acción primaria. A esta acción, nuestra fuerza vital intenta
oponer su energía propia lo que constituye la acción secundaria o reacción.
64 : Durante la acción primaria de los medicamentos, la fuerza vital
parece conducirse simplemente de una forma pasiva (receptiva). Después, parece
como si despertara de nuevo para desarrollar:
(A) : La condición de salud exactamente opuesta (reacción)
o
(B) :
Intenta neutralizarse a sí misma (acción secundaria, curativa)
65 : Ejemplo de reacción tipo (A): Una mano sumergida en agua caliente al
principio está mucho más caliente que la otra que no ha sido tratada de este
modo (acción primaria); pero cuando se la saca del agua caliente y queda
completamente seca otra vez, se pone en poco tiempo fría, y más tarde mucho más
fría que la otra (acción secundaria).
66 : No se nota una acción secundaria antagónica y evidente de las dosis
muy pequeñas homeopáticas, de los agentes perturbadores sobre el cuerpo sano.
67 : Estas verdades nos explican la acción benéfica que tiene lugar con
el tratamiento homeopático y la falsedad del tratamiento antipático paliativo.
68 : En las curaciones homeopáticas, la experiencia nos demuestra que por
las dosis infinitamente pequeñas que se usan, queda ciertamente después de la
destrucción de la enfermedad natural, cierta enfermedad medicinal sola en el
organismo, pero que debido a la extraordinaria mínima cantidad de las dosis, es
pasajera y desaparece rápidamente por sí misma.
69 : En el tratamiento antipático (paliativo), sucede precisamente todo
lo contrario. Se empeora después que cesa la acción del paliativo; agravación
directamente proporcional a la magnitud de la dosis.
70 : Consecuencias de lo expuesto hasta ahora:
1. Todo lo de carácter
realmente morboso que el médico puede descubrir en las enfermedades y que debe
ser curado, solo consiste en los sufrimientos del enfermo y en las alteraciones
de la salud perceptibles a los sentidos, en una palabra, a la totalidad de los síntomas,
por medio de los cuales la enfermedad indica el remedio indispensable para su
alivio.
2. Que la enfermedad, solo
puede convertirse al estado fisiológico, por otra revolución producida en
dicho estado por medio de medicamentos, cuyo poder curativo único, por
consiguiente, solo consiste en la alteración de la salud del hombre, es decir,
en una producción peculiar de síntomas morbosos que se conocen con mayor
claridad y pureza experimentándolos en el cuerpo sano.
3. Que una enfermedad natural
nunca puede curarse con medicamentos que posean el poder de producir en el
individuo sano un estado morboso extraño diferente al de la enfermedad que hay
que curar.
4. Que por medio de
medicamentos que tienen la tendencia a producir en el individuo sano un síntoma
morboso artificial, antagónico a un síntoma de la enfermedad que se trata de
curar, la curación nunca se realizará en un padecimiento de larga duración
sino solamente un alivio pasajero, seguido siempre de su agravación.
5. Que el único posible
tratamiento, el homeopático, el que emplea para la totalidad de los síntomas
de una enfermedad natural un medicamento capaz de producir los síntomas más
semejantes posibles en el individuo sano, administrado en dosis apropiadas, es
el único método eficaz por medio del cual las enfermedades, que constituyen
solamente desarreglos dinámicos de la fuerza vital, son dominadas y de este
modo, perfecta y permanentemente extinguidas, debiendo necesariamente dejar de
existir.
71 : El tratamiento curativo está comprendido en los tres puntos
siguientes:
1. ¿ Cómo el médico descubre
lo que es necesario saber para curar las enfermedades ?
2. ¿ Cómo adquiere el
conocimiento de los instrumentos apropiados para la curación de las
enfermedades naturales, el poder patogenésico de los medicamentos ?
3. ¿ Cuál es el método más
conveniente de emplear estos agentes morbíficos artificiales (medicamentos),
para la curación de las enfermedades naturales ?
72 : Las enfermedades a que el hombre está sujeto pueden ser:
1. Procesos rápidos y morbosos
de la fuerza vital. Enfermedades agudas.
2. Enfermedades con un
principio imperceptible desviando gradualmente al organismo de su estado de
salud. Enfermedades crónicas.
73 : Las agudas pueden ser:
1. Que afecten al organismo
humano individualmente, siendo la causa excitante influencias perjudiciales a
las que se ha expuesto particularmente.
2. Que atacan a varias personas
al mismo tiempo, por medio de influencias atmosféricas o telúricas o agentes
dañinos.
En ambos casos el tiempo de
duración es mediano acabando con la muerte o con el restablecimiento de la
persona.
74 : Entre las enfermedades
crónicas debemos contar con aquellas producidas artificialmente por el
tratamiento alopático. En ellas, la fuerza vital es debilitada y algunas veces,
si no sucumbe, gradualmente se desvía.
75 : Estos trastornos de la salud realizados por la alopatía, son los más
deplorables de todas las enfermedades crónicas, los más incurables.
76 :
77 : Son impropiamente llamadas enfermedades crónicas las que sufren las
personas que se exponen continuamente a influencias nocivas evitables.
78 : Las verdaderas enfermedades crónicas naturales son las que se
originan de un miasma crónico.
79 : Hasta ahora solo la sífilis ha sido conocida como enfermedad miasmática.
También la sicosis debe ser reconocida como tal.
80 : Es incomparablemente mucho mayor y más importante el miasma crónico
psórico.
81 : Gran variedad de las enfermedades crónicas son síntomas secundarios
de la psora.
82 : Para fijar la indicación en cada caso de enfermedad crónica (psórica),
es indispensable al médico homeópata el deber de una cuidadosa comprensión de
sus síntomas, pues no puede verificarse una curación real de ésta sin un
tratamiento estrictamente personal (individualización).
83 : El examen individualizado de un caso de enfermedad, no exige al médico
más que ausencia de prejuicio y sentidos perfectos.
84 : El paciente detalla la historia de sus sufrimientos; los que le
rodean explican de qué se ha quejado, como se ha portado y lo que han notado en
él; el médico ve, oye y observa lo que haya de alterado o extraordinario. Lo
transcribe con exactitud. Les permite decir todo lo que tengan que referir y se
contiene de interrumpirlos.
85 : Empieza otra línea con cada nueva circunstancia mencionada por el
enfermo o sus amigos.
86 : Cuando los narradores hubiesen concluido su relato espontáneo, el médico
entonces revisa cada síntoma individual y saca una información más precisa de
él de la manera siguiente: lee uno por uno los síntomas que le relataron y
acerca de cada uno de ellos, averigua más particularidades.
87 : Y así el médico obtiene una información más precisa respecto a
cada detalle en particular, pero sin hacer nunca sus preguntas de modo que
sugiera la respuesta al paciente.
88 : Si en estos detalles suministrados voluntariamente no se ha
mencionado nada respecto a varias partes o funciones del cuerpo o de su estado
mental, el médico preguntará qué más puede decirse de estas partes o
funciones, o del estado de ánimo o de su mente.
89 : Cuando el paciente, por medio de estos detalles, proporcionó la
información requerida y trazó un cuadro tolerantemente perfecto de la
enfermedad, el médico está en libertad y obligado a hacer preguntas más
precisas, más especiales.
90 : Cuando el médico ha terminado de escribir estos pormenores, anota
entonces lo que él mismo ha observado en el enfermo.
91 : Los síntomas y sensaciones del enfermo durante el tiempo que toma un
medicamento, no proporcionan la imagen pura de la enfermedad; pero, por otra
parte, los síntomas y molestias que sufre antes del uso de los medicamentos o
después de que han sido suspendidos por varios días, dan la idea
verdaderamente fundamental de la forma originaria de la enfermedad.
92 : Si fuese una enfermedad aguda y su carácter grave no permitiese
dilación, el médico deberá contentarse con observar la condición morbosa,
aunque alterada por los medicamentos.
93 : Si la enfermedad se ha presentado por alguna causa evidente,
entonces, el enfermo o sus amigos interrogados reservadamente, la mencionarán
ya espontáneamente o bajo cuidadoso interrogatorio.
94 : Mientras se investiga el estado de una enfermedad crónica, deben
considerarse las circunstancias especiales del paciente respecto a sus
ocupaciones ordinarias para averiguar qué hay en ellas que pueda producir o
sostener la enfermedad.
95 : La investigación en las enfermedades crónicas debe llevarse a cabo
tan cuidadosamente como sea posible y deben atenderse las peculiaridades más
minuciosas.
96 : Los pacientes difieren en su modo de ser, algunos pintan sus síntomas
con colores demasiado vivos.
97 : Otros los describen con términos vagos.
98 : La investigación del cuadro completo exige especial tacto y
conocimiento de la naturaleza humana.
99 : La investigación de las enfermedades agudas es mucho más fácil
para el médico.
100 : Al investigar la totalidad de los síntomas de las enfermedades epidémicas
y esporádicas, no tiene ninguna importancia el hecho de que haya o no aparecido
antes en el mundo algo semejante con el mismo nombre o con otro. El médico debe
considerar la imagen pura de cada enfermedad reinante como si fuera algo nuevo o
desconocido e investigarla completamente en sí misma.
101 : Puede suceder fácilmente que con el primer caso de enfermedad epidémica
que se presenta al médico no obtenga el conocimiento de su imagen completa.
102, 103 : Con el hecho de escribir los síntomas de varios
casos de esta clase, el diseño del cuadro de la enfermedad se hace cada vez más
completo.
104 : Cuando la totalidad de los síntomas que especialmente caracterizan y
distinguen el caso patológico están definidos, la parte más difícil del
trabajo está concluida.
105 : El segundo punto, en el ejercicio profesional del verdadero médico,
se refiere a la adquisición del conocimiento de los instrumentos destinados a
la curación de las enfermedades naturales.
106 : Deben conocerse todos los efectos patogenésicos de los diversos
medicamentos.
107 : Si, con el fin de averiguar esto, los medicamentos se dan a personas
enfermas solamente, nada preciso se verá de sus efectos verdaderos.
108 : No hay otra manera posible de averiguar los efectos peculiares de los
medicamentos que administrarlos en dosis moderadas a personas sanas.
109 : Yo fui el primero en descubrir que solo con el empleo de los
medicamentos homeopáticos es posible la curación de las enfermedades de la
especie humana.
110, 111 : Yo vi que las lesiones que autores anteriores han
observado como resultado de la introducción de sustancias medicinales en el estómago
de personas sanas, estaban muy de acuerdo con mis propias observaciones, pero
ninguno de estos observadores alguna vez soñó que:
1. Los síntomas registrados únicamente
como prueba del carácter nocivo y venenoso de estas sustancias, fuera revelación
segura de su poder para extinguir curativamente síntomas semejantes que se
presentan en las enfermedades naturales,
2. Estos, sus fenómenos
patogenésicos, fueran indicios de su acción curativa homeopática,
3. La única manera posible de
averiguar su poder medicinal es observando los cambios que los medicamentos
producen en el organismo sano.
112 : De los efectos de los medicamentos que aparecen en las más antiguas
prescripciones, notamos ciertos estados producidos, no al principio, sino al fin
, que eran de naturaleza exactamente opuesta a los que aparecieron primero (acción
secundaria).
113 : Los medicamentos narcóticos son los únicos que se exceptúan de
esto. Como anulan, en su acción primaria la sensibilidad y la sensación, y
algunas veces la irritabilidad, acontece frecuentemente que en su acción
secundaria, aun con dosis moderadas experimentadas en cuerpos sanos, hay un
aumento de la sensibilidad (y mayor irritabilidad).
114 : Con excepción de estas sustancias narcóticas, en los experimentos
en cuerpos sanos con dosis moderadas de medicamentos, solo observamos su acción
primaria.
115 : Entre estos síntomas, sucede en algunos medicamentos, que son
directamente opuestos a otros síntomas que han aparecido anterior o
posteriormente, pero que no deben considerarse como la acción secundaria (o la
reacción pura de la fuerza vital), sino que solo representan el estado
alternante de varios paroxismos de la acción primaria y se llaman acciones
alternantes.
116 :
-
Algunos síntomas
son producidos por los medicamentos en muchos individuos sanos.
-
Otros en pocas
personas
-
Algunos
solamente en muy pocas
117 : A la última categoría
pertenecen las llamadas idiosincrasias, constituciones físicas peculiares.
Poseen la predisposición de presentar un estado más o menos morboso por
ciertas cosas que parecen no producir impresión ni cambio en muchos
otros individuos. Esta incapacidad de impresionar a todos es solo aparente.
118 : Cada medicamento tiene una acción peculiar sobre la constitución
humana, que otros medicamentos de diferente clase no producen exactamente de la
misma manera.
119 : Los medicamentos difieren entre sí en sus efectos patogenésicos.
120 : Los medicamentos deben distinguirse los unos de los otros de una
manera completa.
121 : Al examinar los medicamentos para averiguar sus efectos en el
organismo sano, debemos retener en la mente que las sustancias fuertes, llamadas
heroicas, son capaces, aún en pequeñas dosis, de producir cambios en la salud
hasta de las personas robustas. Los de poder más suave deben darse, en estos
experimentos, en cantidad más considerable.
122 : En estos experimentos, no deben emplearse más medicamentos que los
que sean perfectamente conocidos.
123 : Cada uno de estos medicamentos debe tomarse en forma perfectamente
simple y pura.
124 : Para esos experimentos cada sustancia medicinal debe emplearse
completamente sola y perfectamente pura.
125 : Durante todo el tiempo que dura el experimento deberá regularizarse
estrictamente la dieta.
126 : La persona que experimenta el medicamento deberá ser fidedigna en
extremo y concienzuda.
127 : Los medicamentos deben experimentarse tanto en los hombres como en
las mujeres.
128 : El mejor modo de investigar el poder medicinal es con el estómago
vacío, de cuatro a seis glóbulos muy pequeños, diariamente de la trigésima
potencia.
129 : Si los efectos que resultan de semejantes dosis son ligeros, puede
tomar algunos glóbulos más diariamente hasta que sean más claros y más
fuertes, y más notable la alteración de la salud.
130 : Si la dosis administrada muy al principio ha sido suficientemente
fuerte, se obtiene la ventaja de que el experimentador aprenda el orden de
sucesión de los síntomas.
131 : Si con el fin de averiguar algo se da el mismo medicamento a la misma
persona para probar en varios días sucesivos y en dosis siempre crecientes,
conoceremos los diversos estados morbosos que es capaz de producir este
medicamento de un modo general, pero no descubriremos su orden de sucesión.
132 : Pero cuando el objeto es solo averiguar, sin referirse al orden
sucesivo de los fenómenos y a la duración de la droga, los síntomas mismos,
el camino preferible que se debe seguir es darlas por varios días sucesivos
aumentando la dosis cada día.
133 : Al experimentar cualquiera sensación particular provocada por el
medicamento, es útil tomar varias posiciones mientras dura aquella y observar.
134 : Los medicamentos poseen la poseen la propiedad de producir cambios
especiales propios a su naturaleza en la salud del organismo; pero no todos los
síntomas peculiares a un medicamento se manifiestan en una sola persona, ni
todos a la vez, ni en la misma experimentación.
135 : Solo puede obtenerse la totalidad de los elementos morbosos que es
capaz de producir un medicamento, por numerosas observaciones en personas
apropiadas de ambos sexos y de constituciones diferentes.
136 : Cuando el medicamento se da a un enfermo afectado de males semejantes
a los que él ocasiona, produce todos sus efectos aun aquellos que una vez
ocasiona en las personas sanas. Produce en el enfermo, si ha sido elegido homeopáticamente,
un estado artificial parecido a la enfermedad natural, que rápida y
permanentemente (homeopáticamente) le libra y le cura de su enfermedad
primitiva.
137 : Cuanto más moderada sea, dentro de ciertos límites, la dosis del
medicamento usado en la experimentación, tanto más claramente se desarrollan
los efectos primarios, y solo estos, que son los más dignos de conocer, se
presentan sin ninguna mezcla de efectos secundarios o reacciones de la fuerza
vital. Cuando se usan dosis excesivamente grandes, se presenta al mismo tiempo
no solo cierto número de efectos secundarios entre los síntomas, sino que los
efectos primarios vienen con tal precipitada confusión y con tal impetuosidad
que nada puede observarse con exactitud.
138 : Todos los sufrimientos, accidentales y cambios de salud del
experimentador durante la acción de un medicamento, se derivan únicamente de
este medicamento.
139 : Cuando el médico no experimenta en sí mismo el medicamento, sino en
otra persona, ésta debe anotar claramente las sensaciones, sufrimientos,
accidentes, y cambios de salud que experimente en el momento de su presentación.
140 : Si la persona no sabe escribir, informará al médico todos los días
de lo que le ha ocurrido, y como tuvo lugar. No obstante, lo que se debe anotar
como información auténtica en este punto debe ser principalmente la narración
voluntaria de la persona que hace el experimento.
141 : Los mejores experimentos son los que el médico sano realiza en sí
mismo.
142 : Distinguir los síntomas del medicamento simple empleado con fin
terapéutico, de entre los de la enfermedad primitiva, es un asunto que debe
dejarse exclusivamente a los maestros en el arte de observar.
143 : Si de este modo hemos probado en individuos sanos un número
considerable de medicamentos simples y hemos registrado cuidadosa y fielmente
todos los síntomas y elementos morbosos que son capaces de desarrollar como
productores artificiales de enfermedades, solo entonces tendremos una verdadera
materia médica.
144 : Deberá excluirse rigurosamente de esta materia médica todo lo que
sea conjetura, simple aserción o imaginario.
145 : En verdad, solo con una cantidad muy considerable de medicamentos
conocidos con exactitud respecto a su manera pura de obrar alterando la salud
del hombre, podríamos estar en condiciones de descubrir un remedio homeopático,
un análogo morbífico apropiado y artificial (curativo) para cada uno de los
estados morbosos que existen en número infinito, para todas las enfermedades.
146 : El tercer punto se refiere al empleo juicioso de los medicamentos a
fin de efectuar la curación homeopática de las enfermedades naturales.
147 : Cualesquiera de estos medicamentos en que encontremos la mayor
similitud entre sus síntomas
observados, con la totalidad de los síntomas de la enfermedad natural dada,
deberá ser el remedio homeopático más apropiado para la enfermedad. Es el
remedio específico.
148 : La enfermedad natural debe considerarse como una especie de infección
que perturba al principio vital. Si
se elimina la influencia de este agente hostil, como sucede cuando el médico
administra una potencia artificial capaz de alterar el principio vital de la
manera más semejante posible, que exceda en energía aun dado en muy pequeñas
dosis, a la enfermedad natural análoga, entonces la influencia del agente
morboso artificial sobre el principio vital, se anula durante la acción de esta
enfermedad artificial semejante y más fuerte. De allí en adelante lo dañoso
deja de existir para el principio vital, está destruido.
149 : Las enfermedades de larga duración necesitan un tiempo
proporcionalmente más largo para su curación.
150 : Si el paciente se queja de uno o más síntomas ligeros, que solo se
han observado poco tiempo antes, el médico no los considerará como una
enfermedad completamente desarrollada.
151 : Pero si el enfermo presenta algunos sufrimientos violentos, el médico
encontrará además, otros muchos síntomas que aunque de carácter más ligero,
darán una imagen completa de la enfermedad.
152 : Cuanto más grave es la enfermedad aguda, tanto más también es fácil
encontrar un remedio que le convenga.
153 : En esta búsqueda de un remedio homeopático, debemos tener en cuenta
principal y únicamente los signos y síntomas del caso patológico, más
notables, singulares, extraordinarios y peculiares; porque estos son
principalmente los que deben corresponder con los muy semejantes en la lista del
medicamento elejido.
154 : Si el prototipo formado con la lista de síntomas del medicamento más
apropiado posee los síntomas característicos que se encuentran en gran número
y con gran semejanza en la enfermedad que se trata de curar, este medicamento es
el remedio homeopático específico más apropiado para este estado morboso; si
la enfermedad no es de muy larga duración, será generalmente removida y
extinguida, sin gran molestia, por la primera dosis del medicamento.
155 : Digo sin grandes incomodidades, porque en el empleo del remedio
homeopático más apropiado, solo son llamados a obrar los síntomas del
medicamento que corresponden a los síntomas de la enfermedad. Los otros síntomas
del medicamento homeopático no son llamados a obrar en absoluto. Solo pueden
obrar los síntomas homeopáticos en las partes del organismo que ya están más
irritadas y excitadas por los síntomas similares de la enfermedad.
156 : No obstante, casi no existe medicamento homeopático, por bien
elegido que haya sido, que no produzca en pacientes muy irritables y sensibles,
al menos una molestia trivial y extraordinaria. Pero estas son fácilmente
extinguidas por la actividad potencial (energías) del organismo viviente.
157 : No obstante, con frecuencia produce una especie de ligera agravación
inmediatamente después de ingerido el remedio, que tiene tanta semejanza con la
enfermedad primitiva que el paciente se figura que es una agravación de su
propia enfermedad. Pero en realidad no es más que una enfermedad medicinal, en
extremo semejante, excediendo algo en poder a la afección natural.
158 : La ligera agravación homeopática que se presenta durante las
primeras horas (muy buen pronóstico que indica que la enfermedad aguda cederá
probablemente en esta primera dosis), es completamente como debería de ser,
pues la enfermedad medicinal debe ser naturalmente algo más fuerte que la
enfermedad que hay que curar.
159 : Cuanto más pequeña es la dosis del remedio homeopático en el
tratamiento de las enfermedades agudas, tanto más ligero y corto es el
incremento aparente de la enfermedad durante las primeras horas.
160 : La dosis de un remedio homeopático no puede hacerse más pequeña
que la medida justa necesaria para curar. Se calcula siempre un poco más
grande, por tanto se comprende porqué una dosis de medicamento homeopático
apropiada, produzca siempre, durante la primera hora de su ingestión, una
visible agravación homeopática de esta clase.
161 : El aumento de los síntomas primitivos de la enfermedad crónica solo
puede presentarse al final del tratamiento cuando la curación está casi o
completamente terminada.
162 : Acontece a veces que, debido al todavía corto número de
medicamentos conocidos respecto a su acción verdadera y pura, solo se encuentra
una parte de los síntomas de la enfermedad que se trata de curar, en la lista
de los síntomas del medicamento más apropiado, por consiguiente, este agente
morbífico medicinal imperfecto, debe ser empleado por carencia de otro más
perfecto.
163 : En este caso, no debe esperarse del remedio una curación completa
exenta de inconvenientes.
164 : El corto número de síntomas homeopáticos existente en el
medicamento mejor elegido, no es obstáculo para la curación en los casos en
que estos pocos síntomas medicinales sean sobre todo extraordinarios y
especialmente distintos de la enfermedad.
165 : Si entre los síntomas del remedio elegido no hay ninguno que se
parezca exactamente a los síntomas distintivos del caso patológico, y si el
remedio solo corresponde a la enfermedad en su estado general, en ese caso, el médico
no puede esperar ningún resultado favorable inmediato del empleo de este
medicamento no homeopático.
166 : Tal caso es muy raro, debido al aumento del número de medicamentos.
167 : Si el uso del remedio imperfectamente homeopático, que se emplea al
principio, acarrea males accesorios de alguna gravedad, no se aguarda en las
enfermedades agudas, a que la primera dosis haya cumplido del todo su acción;
antes que esto suceda se examina de nuevo el estado modificado del enfermo, y se
une lo que queda de los síntomas primitivos a los síntomas recientemente
aparecidos, para formar una nueva imagen de la enfermedad.
168 : Entonces se estará en aptitud de descubrir con mayor prontitud,
entre los medicamentos conocidos, un análogo al estado morboso que se tiene a
la vista.
169 : Si al examinar por primera vez una enfermedad y al elegir el
medicamento por primera vez, encontrásemos que la totalidad de los síntomas de
la enfermedad no son cubiertos efectivamente, pero que dos de ellos compiten en
preferencia en cuanto a su indicación apropiada, no es aconsejable, después
del empleo del más conveniente de los dos, administrar el otro sin nuevo
examen, y mucho menos darlos juntos. En este caso, debe elegirse un medicamento
homeopático más apropiado, en lugar del segundo, para el grupo de síntomas
tal como aparece en el nuevo examen.
170 : En este, como en todo caso en que se ha presentado un cambio del
estado morboso, debe indagarse el grupo restante de síntomas que ahora existe y
debe elegirse otro medicamento homeopático.
171 : En las enfermedades crónicas de la psora, se necesita con
frecuencia, dar varios remedios antipsóricos sucesivamente, siendo elegido
homeopáticamente cada uno de ellos, de acuerdo con el número de síntomas que
ha quedado después de que el remedio anterior ha terminado su acción.
172 : Una dificultad semejante se presenta en el proceso de la curación
cuando los síntomas de la enfermedad son demasiado pocos.
173 : Las únicas enfermedades que no parecen tener sino pocos síntomas y
que por esta razón son más difíciles de curar, son las que pueden llamarse
parciales, porque solo revelan uno o dos síntomas principales que opacan casi
todos los otros. Pertenecen principalmente a la clase de enfermedades crónicas.
174 : Sus síntomas principales pueden ser o ya un padecimiento interno o
una afección de carácter más bien externo. Las enfermedades de esta última
clase se distinguen generalmente con el nombre de enfermedades locales.
175 : En las enfermedades parciales de la primera clase, debe atribuirse a
la falta de discernimiento de la observación médica, el hecho de que no puede
descubrirse en su totalidad los síntomas existentes.
176 : Hay un corto número de enfermedades, que del examen inicial más
cuidadoso, no presentan más que uno o dos síntomas agudos y violentos,
mientras que todos los demás son percibidos vagamente.
177 : A fin de tratar con el mayor éxito posible un caso como éste, que
se presenta muy rara vez, se debe elegir en primer lugar, guiado por estos pocos
síntomas, el medicamento que a nuestro juicio esté más homeopáticamente
indicado.
178 : Algunas veces sucederá, que este medicamento elegido observando
estrictamente la ley homeopática, proporcione una enfermedad artificial
semejante y apropiada para la destrucción de la enfermedad actual.
179 : Sin embargo, más frecuentemente acontece que el medicamento elegido
por primera vez en tal caso, sea solo parcialmente apropiado.
180 : En este caso el medicamento que se escogió, producirá síntomas
accesorios y diversos fenómenos pertenecientes al mismo grupo de sus síntomas
que están mezclados con el estado de salud del paciente, pero que sin embargo,
son al mismo tiempo síntomas de la enfermedad, aunque hasta ahora, nunca o muy
rara vez, se hubiera notado; y aparecen algunos síntomas que el paciente nunca
había sentido antes, u otros que solo los había experimentado vagamente se
hacen pronunciados.
181 : Se objetará que los síntomas nuevos de la enfermedad que ahora se
presenta, deben atribuirse al medicamento que ahora se acaba de emplear. A él,
en verdad, deben su origen, pero son síntomas de tal naturaleza que solo esta
enfermedad es capaz de producir en este organismo, que serán gobernados en
adelante y obligados a aparecer por el medicamento administrado.
182 : De este modo, la elección imperfecta del medicamento, sirve para
completar la manifestación de los síntomas de la enfermedad, y de esta manera
facilitar el descubrimiento de un segundo medicamento homeopático más
apropiado.
183 : Siempre que, por esta razón, la dosis del primer medicamento deja de
tener efecto benéfico, debe hacerse un nuevo examen de la enfermedad y anotarse
el status morbi actual y elegir un segundo remedio homeopático de
acuerdo con él.
184 : De manera semejante, después de que cada dosis nueva de medicamento
haya agotado su acción, debe anotarse de nuevo el estado de la enfermedad y
buscar otro remedio homeopático. Y así sucesivamente hasta el restablecimiento
completo.
185 : Entre las enfermedades parciales, ocupan un lugar destacado las
enfermedades locales, con cuyo término se da a entender los cambios y dolencias
que aparecen en la parte externa del cuerpo. Hasta ahora, la idea dominante en
las escuelas, era que solo estas partes eran afectadas morbosamente y que el
resto del cuerpo no participa de la enfermedad, teoría doctrinaria absurda que
ha conducido al tratamiento médico más desastroso.
186 : Las llamadas enfermedades locales que han sido producidas
recientemente, solo por una lesión externa, aparentan, a primera vista, merecer
el nombre de enfermedades locales. Pero entonces la lesión deber ser muy
trivial y de poca importancia. Pues en caso de lesiones de causa externa, si son
graves, todo el organismo se resiente. El tratamiento de estas enfermedades son
del resorte de la cirugía; pero esto está justificado solo en los casos en que
las partes afectadas requieran ayuda mecánica para la eliminación de los obstáculos
externos. Pero cuando en estas lesiones todo el organismo viviente requiere,
como siempre sucede, ayuda dinámica activa que le ponga en condición de
verificar el trabajo curativo, entonces los servicios del médico vitalista o
dinámico y su saludable homeopatía, entran en juego.
187 : Pero las afecciones, alteraciones y sufrimientos externos que no
provienen de ninguna lesión externa, su origen está en alguna enfermedad
interna. Considerarlas como una mera afección local, como la ha hecho la
escuela antigua desde las más remotas edades, es tan absurdo como perniciosa en
sus resultados.
188 : Estas enfermedades se consideraban como únicamente confinadas a una
parte externa del cuerpo, como si el resto del organismo viviente no supiera
nada.
189 : Un mal externo, no puede nacer ni persistir, ni menos aun empeorar,
sin una causa interna.
190 : Todo verdadero tratamiento médico de una enfermedad sobrevenida en
las partes exteriores del cuerpo, debe tener por objeto la extinción y curación
de la enfermedad general que sufre el organismo entero.
191 : Esto está confirmado de la manera más clara por la experiencia que
demuestra en todos los casos, que todo medicamento interno enérgico produce
inmediatamente después de su ingestión, cambios importantes en la salud
general del paciente y especialmente en las partes externas afectadas (que la
escuela médica vulgar mira como absolutamente localizadas).
192 : El mejor modo de alcanzar este objeto, consiste en considerar, cuando
se examina el caso de enfermedad, no solamente el carácter exacto de la afección
local, sino también todas las alteraciones, cambios y síntomas que se observan
en el estado del enfermo, a fin de proceder a la investigación de un remedio
homeopático conveniente.
193 : Por medio de este medicamento, empleado solamente en el interior, el
estado morboso general del organismo es destruido, juntamente con la afección
local.
194 : En las afecciones locales agudas que se han desarrollado rápidamente,
y en las que existen desde hace mucho tiempo, no conviene hacer penetrar en los
poros frotando, o aplicar en la parte enferma, ningún tópico aunque sea la
misma sustancia que tomada interiormente sería homeopática o específica; pues
las afecciones locales agudas que han sido producidas por causas dinámicas
ceden con más seguridad a los remedios internos. Si con estos remedios no
desapareciesen del todo, será porque la afección local es el resultado de la
psora, hasta entonces adormecida en el interior del organismo, que se halla en
disposición de manifestarse bajo la forma de una enfermedad crónica.
195 : Con el fin de llevar a cabo una curación radical en estos casos,
después que se ha calmado el estado agudo, debe dirigirse un tratamiento antipsórico
apropiado contra los síntomas que todavía persisten y contra el estado morboso
de salud a que estaba antes sujeto el paciente.
196 : Podría creerse que la curación de estas enfermedades se efectuaría
de una manera más pronta si el remedio que se ha reconocido homeopático, se
emplease no solamente en el interior sino también en el exterior.
197, 198, 199, 200 : Este tratamiento es completamente inaceptable,
porque la aplicación simultánea de un medicamento al interior y al exterior,
en las enfermedades que tienen por síntoma principal una afección local
constante, tiene el grave inconveniente de que el síntoma principal (afección
local) desaparece de ordinario más pronto que la enfermedad interna, lo que
puede hacer creer, equivocadamente, que la curación es completa.
201 : La fuerza vital abrumada por una enfermedad crónica desarrolla una
afección local en alguna parte externa, con el objeto de acallar la enfermedad
interna.
202 : Si el médico de la antigua escuela destruye el síntoma local,
203 : Todo tratamiento externo de los síntomas locales cuyo objeto es
quitarlos de la superficie del cuerpo, mientras que la enfermedad miasmática
interna es abandonada sin curación, es uno de los procedimientos más
criminales de que es culpable el mundo médico, y no obstante, ha sido hasta
hoy, el único generalmente adoptado y enseñado en las cátedras profesionales.
204 : Si se exceptúan los males crónicos que dependen de la insalubridad
del género de vida habitual, y también las innumerables enfermedades
medicamentosas, la mayor parte de las enfermedades que queda, resulta del
desarrollo de estos tres miasmas crónicos : sífilis interna, sicosis interna y
la psora interna. Cada una de estas tres infecciones estaba ya en posesión de
todo el organismo antes de que apareciera el síntoma local. Si se les priva de
su síntoma local, están destinadas inevitablemente por
205 : El médico homeópata jamás trata los síntomas primitivos de los
miasmas crónicos, ni los males secundarios que resultan de su desarrollo con
remedios locales. Cuando los unos o los otros aparecen, el homeópata se limita
únicamente a curar el miasma que constituye su base, y de este modo los síntomas
primitivos y los secundarios desaparecen espontáneamente.
206 : Antes de comenzar el tratamiento de una enfermedad crónica, es
necesario hacer una investigación muy cuidadosa para saber si el paciente ha
tenido alguna infección sifilítica. Cuando el médico cree tener frente a sí
un caso de antigua afección venérea, tiene siempre o casi siempre que tratar
una afección sifilítica acompañada por la psora, pues esta es en alto grado
la causa fundamental más frecuente de las enfermedades crónicas.
207 : Cuando se han obtenido los datos anteriores, le queda todavía al médico
homeópata averiguar qué clase de tratamiento alopático se adoptó, qué clase
de medicamentos perturbadores se emplearon, y si fuere posible, corregir estas
perniciosas alteraciones artificiales.
208 : Después debe tomarse en consideración la edad del paciente, su género
de vida, su carácter y manera de pensar.
209 : Después, el médico procurará en conversaciones frecuentes con el
paciente, trazar el cuadro de la enfermedad para comenzar el tratamiento.
210 : A la psora se refieren casi todas las enfermedades que otras veces he
llamado parciales, y que parecen más difíciles de curar en razón de este
mismo carácter que consiste en que todos sus demás accidentes desaparecen ante
un gran síntoma predominante y único. De este carácter son las llamadas
enfermedades mentales. En las enfermedades corporales siempre se modifica el
estado mental, y en todos los casos en que se nos llame a curar, debe anotarse
especialmente el carácter del paciente junto con la totalidad de los síntomas.
211 : El estado moral del paciente determina a menudo la elección del
remedio homeopático principalmente, siendo un síntoma característico y que
entre todos es el que menos puede permanecer oculto a la observación exacta del
médico.
212 : No existe en el mundo sustancia medicinal heroica que no altere de
modo notable el estado moral y mental del individuo sano que la experimenta.
213 : Nunca se curará de un modo homeopático mientras no se atienda
simultáneamente con los otros síntomas, los que se relacionan con el cambio
mental y moral.
214 : Las enfermedades mentales deben curarse del mismo modo que todas las
otras enfermedades, es decir, con un remedio que se muestre, por los síntomas
que cause en el cuerpo y en la mente de un individuo sano, el poder de producir
un estado morboso tan semejante como sea posible al caso patológico.
215 : Casi todas las enfermedades mentales y emocionales no son nada más
que enfermedades corporales en las que está acrecentando el síntoma de
perturbación de la mente y del carácter.
216 : Las afecciones de los órganos materiales del cuerpo son
transportadas y conducidas a los órganos casi espirituales, mentales y
emocionales.
217 : En estas enfermedades debemos tener mucho cuidado en reconocer en el
conjunto de los fenómenos, los que pertenecen a los síntomas corporales y los
que se refieren al estado moral y mental peculiar y siempre dominante, a fin de
descubrir un remedio cuya lista de síntomas exhiba, con la mayor similitud
posible, no solo los síntomas morbosos físicos sino también, y de forma
especial, el estado mental y emocional.
218 : A este conjunto de síntomas pertenece, en primer lugar, la descripción
exacta de todos los fenómenos de la llamada enfermedad corporal anterior, antes
de que degenerase, por la preponderancia de los síntomas psíquicos, en una
parcial, y se convirtiese en enfermedad mental y moral. Esto puede saberse por
el relato de los amigos del paciente.
219 : Comparando estos síntomas precedentes de la enfermedad corporal con
los vestigios que ella todavía subsisten en la actualidad, se puede uno
convencer plenamente de que, aunque encubiertos, jamás han dejado de existir.
220 : Añadiendo a esto el estado mental y moral fielmente observado por
los amigos del enfermo y del médico mismo, tendremos así formada la imagen
completa de la enfermedad.
221 : Si la locura se ha presentado repentinamente como una enfermedad
aguda, aunque casi siempre se debe a la psora interna, como una llama que
brotase de ella, no obstante, cuando ocurre de esta manera aguda no debe
tratarse desde luego con remedios antipsóricos, sino en primer lugar con los
indicados para el caso pero en dosis sumamente potenciadas, a fin de dominarla a
tal grado que la psora vuelve a su estado latente anterior.
222 : Pero el paciente que se ha recobrado de una enfermedad mental, con el
uso de estos medicamentos no antipsóricos, nunca deberá considerarse como
curado; al contrario no debe perderse el tiempo, e intentar librarle
completamente por medio de un tratamiento antipsórico prolongado del miasma psórico
crónico.
223 : Pero si se omite el tratamiento antipsórico, debemos esperar casi
seguramente la aparición rápida, por una causa mucho más ligera que la que
produjo el primer ataque de locura, de un nuevo acceso de duración más larga y
más grave.
224 : Si la enfermedad mental no está completamente desarrollada y si es
dudoso todavía de que dependa realmente de una afección corporal o no,
decidiremos que no dependen de una enfermedad corporal si observamos que mejora
con: Exhortaciones razonables y amistosas, argumentos consoladores, advertencias
serias y consejos sensatos. En cambio si observamos que empeora, decidiremos que
sí depende de una enfermedad corporal.
225 : No obstante, como se acaba de decir, existen enfermedades
emocionales, que no se han desarrollado a expensas de enfermedades corporales,
sino que ha ocurrido de una manera inversa. Esta clase de enfermedades
emocionales con el tiempo destruyen la salud del cuerpo.
226 : Solamente las enfermedades emocionales que han sido engendradas por
la mente misma, son las que pueden cambiarse rápidamente por medio de remedios
psíquicos, tales como una demostración de confianza, consejos sensatos, .....
227 : Pero la causa fundamental en estos casos es también el miasma psórico.
228 : En las enfermedades mentales y morales que resultan de una enfermedad
corporal que solo puede curarse con medicamentos homeopáticos antipsóricos,
debe observarse escrupulosamente, por medio de un régimen mental auxiliar, un
proceder psíquico apropiado en cuanto se refiere al paciente y al médico:
-
A la manía
furiosa > Calma intrépida y fría,
resolución firme.
-
A las
lamentaciones lúgubres, quejumbrosas > Una demostración muda de conmiseración
con la apariencia y ademanes.
-
A locuacidad
insensata > Silencio no desprovisto de atención.
-
A la conducta
repugnable y abominable y a la conversación del mismo carácter > Ninguna
atención.
Únicamente debemos procurar impedir la destrucción
y daño de los objetos que rodean al paciente, sin reprenderle jamás por sus
actos, arreglando de tal manera todo, que se evite la necesidad de castigos o
torturas corporales. Esto es más fácil de evitar, por ejemplo administrando
pequeñas dosis de sustancia medicinal apropiada en la bebida del paciente sin
que él lo sepa.
229 : Por otra parte, la contradicción, las explicaciones vehementes,
correcciones bruscas y amonestaciones, así como la condescendencia débil y tímida,
no deben usarse con estos enfermos. Constituyen una manera igualmente
perjudicial de tratar las enfermedades mentales y emotivas. Pero sobre todo
estos pacientes se exasperan y sus padecimientos se agravan por el ultraje,
fraude y supercherías que se les descubran. El médico y el guardián deben
siempre tratar de hacerles creer que tienen razón.
230 : Si el remedio antipsórico elegido es perfectamente homeopático la
mejoría se realiza en un tiempo no muy largo. En verdad, puedo afirmar después
de una larga experiencia, que la superioridad de la homeopatía sobre todos los
otros métodos curativos imaginables, en ninguna parte se presenta con tanta
brillantez como en las enfermedades mentales antiguas que deben su origen a
afecciones corporales, o que se han desarrollado juntamente con ellas.
231 : Las enfermedades intermitentes merecen una consideración especial.
Pueden ser de dos tipos:
-
Se presentan en
períodos fijos.
-
Alternan en períodos
indeterminados con otros de diferente clase.
232 : Las enfermedades alternantes pertenecen a la clase de las
enfermedades crónicas. Generalmente son una manifestación del desarrollo de la
psora.
233 : Las enfermedades intermitentes típicas son aquellas en que un estado
morboso de carácter invariable reaparece en un período fijo, mientras el
paciente está en buena salud aparentemente, y desaparece igualmente en un
tiempo fijo.
234 : Los estados morbosos en apariencia apiréticos, típicos, que periódicamente
se presentan en una sola persona en tiempo fijo, siempre pertenecen a las
enfermedades crónicas. En su mayor parte son puramente psóricas.
235 : Respecto a las fiebres intermitentes que prevalecen esporádica o
epidémicamente, a menudo
encontramos que cada paroxismo está compuesto de dos estados alternantes y
opuestos (calor y frío, frío y calor), más frecuentemente tres (frío, calor
y sudor). Por consiguiente, el remedio elegido para combatirlas debe ser capaz
de producir en el cuerpo sano dos o los tres estados similares alternantes.
236 : El momento más apropiado y eficaz para administrar el medicamento en
estos casos, es inmediatamente o muy poco después de la terminación del
paroxismo, tan pronto como el paciente se hubiese recobrado de sus efectos. Si
se da el medicamento inmediatamente antes del paroxismo, coincide con la
reaparición natural de la enfermedad y causa tal reacción en el organismo, y
tan violento esfuerzo, que un ataque de esa naturaleza produce por lo menos una
gran pérdida de vigor, si es que no pone en peligro la vida.
237 : Cuando el período de apirexia sea muy corto, la dosis del
medicamento homeopático debe administrarse cuando el sudor o los otros fenómenos
resultantes del paroxismo que termina, empiezan a disminuir.
238 : No pocas veces una sola dosis del medicamento apropiado ha destruido
varios ataques y reestablecido la salud, pero en la mayoría de los casos, debe
administrarse otra dosis después de cada ataque.
239 : Puede encontrarse en la extensa lista de medicamentos homeopáticos
el remedio para las numerosas variedades de fiebres intermitentes.
240 : Si el remedio que viene a ser específicamente homeopático para una
epidemia reinante de fiebre intermitente, no efectúa una curación perfecta en
uno u otro enfermo, y siempre que no sea la influencia de un lugar pantanoso que
impide la curación, deberá ser siempre el miasma psórico latente y oculto la
causa, en cuyo caso deberán emplearse los medicamentos antipsóricos hasta
obtener alivio completo.
241 : Las fiebres intermitentes epidémicas en lugares en que no son endémicas,
son de la misma naturaleza que las enfermedades crónicas compuestas de un
paroxismo agudo aislado.
242 : Pero si en una epidemia de fiebre intermitente no se ha curado en los
primeros paroxismos, entonces la psora inherente que existe latente en tantas
personas, se desarrolla y toma el
carácter de fiebre intermitente, esta
cederá por regla general con una pequeña dosis de Sulphur o Hepar Sulphuris.
243, 244 : En las fiebres intermitentes que atacan a una
persona aislada, debemos también al principio emplear por algunos días para
ver que servicio hace, un remedio homeopático. Si a pesar de ese proceder el
restablecimiento se hace esperar, entonces nos daremos cuenta que es la psora a
punto de desarrollarse la que lo impide, y que en este caso solo las medicinas
antipsóricas pueden efectuar la curación radical.
245 : Respecto a los remedios y la manera de emplearlos, junto con el régimen
que debe observarse durante su uso:
246 : En los casos de enfermedades agudas, toda mejoría perceptiblemente
progresiva es una condición que no impide en absoluto durante todo el tiempo
que dura, la repetición de cualquier medicamento.
Por otra parte, en las enfermedades más crónicas,
una sola dosis del remedio homeopático desarrollará toda su acción, aunque de
una forma lenta y progresiva. Reducir el periodo de curación, puede hacerse
bajo las siguientes condiciones:
1. Si el medicamento elegido es
perfectamente homeopático.
2. Si el medicamento ha sido
administrado en alta potencia, disuelto en agua, en pequeña dosis y a
intervalos definidos para que la curación se efectúe más rápida, pero con la
precaución de que el grado de dinamización de cada dosis se diferencie algo de
la que precede y de la que le sigue.
247 : No es razonable repetir la misma dosis no modificada de un remedio
dado. El principio vital no acepta sin resistencia estas dosis no modificadas.
Al paciente, se le puede enfermar de otro modo al recibir otra dosis no
modificada. Pero si la dosis siguiente es modificada cada vez, entonces el
principio vital puede ser influenciado sin ninguna dificultad por el mismo
medicamento.
248 : Con este fin potenciamos de nuevo la solución medicinal, de la que
damos al enfermo una o varias cucharaditas, en las enfermedades de larga duración
diariamente o cada dos días. En las agudas cada dos o seis horas.
249 : Todo medicamento que prescrito para un caso dado produce en el curso
de su acción, síntomas nuevos y perturbadores que no pertenecen a la
enfermedad en tratamiento, no es capaz de realizar una mejoría efectiva y no
puede considerarse como elegido homeopáticamente; se debe también, en el caso
de que la agravación sea considerable, neutralizar primero parcialmente tan
pronto como sea posible con un antídoto, antes de dar el medicamento siguiente
elegido con más cuidado conforme a la similitud de acción.
250 : Cuando es evidente al médico, que después de solo seis, ocho o doce
horas de haber hecho una mala elección en el medicamento administrado últimamente,
es su deber corregir su error con la elección del remedio homeopático.
251 : Hay algunos medicamentos cuya facultad de modificar el estado del
hombre consiste principalmente en efectos alternantes. Si después de haber
prescrito una de estas sustancias, no viese el médico sobrevenir ninguna mejoría,
una segunda dosis sería tan adecuada como la primera y podría administrarse al
cabo de unas horas en caso de enfermedad aguda.
252 : Si se encontrase, durante el empleo de los otros medicamentos en las
enfermedades crónicas, que el remedio homeopático mejor elegido no produce
mejoría, esto es signo seguro de que la causa que sostiene la enfermedad
persiste todavía, y que hay alguna circunstancia en el modo de vivir del
paciente que debe modificarse.
253 : Los signos que anuncian un ligero principio de mejoría o de agravación
de forma más segura, son los que revelan el estado mental del paciente y su
manera de comportarse.
254 : La aparición de síntomas nuevos o la disminución de los primitivos
será indicio de la agravación o mejoría.
255 : Si no sufre ningún otro síntoma nuevo y los antiguos no se han
agravado, si se ha observado mejoría en el carácter y la mente, es indicio de
que el medicamento ha efectuado una disminución positiva de la enfermedad.
256 : Si el enfermo menciona la presentación de algún accidente o síntoma
nuevo de importancia, aun cuando nos asegure amablemente que se siente mejor,
debemos considerar su estado agravado.
257 : El verdadero médico tendrá mucho cuidado en evitar el convertir en
remedios predilectos, medicamentos
que ha encontrado útiles a menudo.
258 : Además, no despreciará en su práctica el empleo de aquellos
remedios que de vez en cuando haya empleado con mal resultado.
259, 260 : Durante el tratamiento homeopático debe suprimirse
de la dieta y del género de vida del paciente todo lo que tenga alguna acción
medicinal.
261 : El régimen más apropiado durante la administración del medicamento
en las enfermedades crónicas, consiste en la remoción de todos los obstáculos
para el restablecimiento de la salud, y poniendo al enfermo, si fuese necesario,
en condiciones opuestas.
262, 263 : En las enfermedades agudas, el médico solo tiene
que aconsejar a los amigos y asistentes que no pongan obstáculos a la voz de la
naturaleza rehusando el paciente algo que desee con urgencia en relación a los
alimentos.
264 : El verdadero médico debe estar provisto de medicamentos puros de
fuerza inalterable.
265 : Es un asunto de conciencia para él, estar completamente convencido
que en cada caso el paciente toma el medicamento conveniente, y por lo tanto
debe darle el medicamento correctamente elegido y preparado, además, por él
mismo.
266 : Las cualidades medicinales de las sustancias que pertenecen a los
reinos animal y vegetal, son más notables en estado crudo.
267 : El modo más perfecto y seguro de extraer la parte medicinal de las
plantas indígenas que pueden obtenerse frescas, consiste en exprimir el jugo,
que se mezcla enseguida exactamente a partes iguales con alcohol .....
268 : Las otras plantas, cortezas, semillas y raíces que no pueden
obtenerse frescas, un médico prudente nunca se fiará de otro para proporcionárselas
.....
269 : El método homeopático, por un procedimiento que le es propio,
desarrolla las virtudes medicinales dinámicas de sustancias groseras, que les
da a todas una acción profundamente eficaz y terapéutica, aun a aquellas que
en el estado crudo no daban señal de la menor influencia medicinal sobre el
cuerpo humano. ....
270, 271 : Con el fin de obtener el mejor resultado posible de
este desarrollo de poder, se tritura una pequeña parte de la sustancia que se
va a dinamizar, .....
272 : Un glóbulo, puesto en seco sobre la lengua, es una de las más pequeñas
dosis para un caso de enfermedad reciente y moderada. El medicamento aquí no
tocará sino pocos nervios. Pero si se toma otro glóbulo igual, y se tritura
con azúcar de leche y se disuelve en bastante agua y se sacude bien antes de
cada vez que se administre, se obtendrá un medicamento mucho más poderoso para
varios días. Cada dosis, no importa lo pequeña que sea, impresionará, muchos
nervios.
273 : En ningún caso en tratamiento y por consiguiente no es tolerable
administrar a un enfermo más de un medicamento solo y simple simultáneamente.
274 : Es un error emplear medios compuestos cuando los simples bastan.
275 : La conveniencia de un medicamento para un caso patológico dado, no
depende solo de su exacta elección homeopática, sino también de la cantidad
apropiada, o mejor dicho, de la pequeñez de la dosis.
276 : Por esta razón, un medicamento, aun cuando sea homeopáticamente
apropiado al caso patológico, hace daño con cada dosis que se administre si ésta
es demasiado grande, y si se da en fuertes dosis, hará mucho más daño cuanto
mayor sea su homeopaticidad y potencia.
277 : Un remedio dado a dosis bastante débil, se muestra de una eficacia
tanto más maravillosa cuanto más homeopática ha sido su elección, un
medicamento cuyos síntomas propios estén perfectamente en armonía con los de
la enfermedad, deberá ser tanto más saludable cuanto más se aproxime su dosis
a la exiguidad a que necesita reducirse para producir suavemente la curación.
278 : Se trata ahora de saber hasta qué punto se debe disminuir la dosis
del remedio homeopático en un caso dado de enfermedad para obtener mejor curación.
279 : La dosis del remedio homeopático en alta potencia, para principiar
el tratamiento de una enfermedad importante, especialmente crónica, nunca deberá
ser tan pequeña que resulte menos fuerte que la enfermedad natural.
280 : La dosis de un medicamento que ha demostrado ser útil sin producir
nuevos síntomas molestos, debe continuar empleándose elevándola gradualmente
hasta el momento en que el paciente, aliviado en general, comienza a sentir en
forma moderada el retorno de uno o varios de los antiguos sufrimientos
originales. Esto indica que el principio vital ya no necesita ser afectado más
tiempo por la enfermedad medicinal. Indica también que el principio vital,
libre ahora de la enfermedad natural, comienza a sufrir algo de la enfermedad
medicinal lo que es conocido hasta ahora como agravación homeopática.
281 : Con el fin de convencerse de esto, se deja al paciente sin ningún
medicamento por unos días. Si los últimos pequeños sufrimientos se deben al
medicamento que simula los síntomas de la enfermedad original, entonces
aquellos desaparecerán en pocos días u horas. Pero si en los últimos días se
presentan huellas de los síntomas patológicos anteriores, son restos de la
enfermedad original que no ha sido extinguida completamente, y debe tratarse con
renovadas potencias más altas. Debe irse elevando gradualmente la pequeña
dosis inicial.
282 : Será un signo cierto de que la dosis ha sido demasiado grande, si
durante el tratamiento, especialmente de las enfermedades crónicas, la primera
dosis provoca la aparición de la llamada agravación homeopática.
283 : El verdadero médico, deberá prescribir el remedio homeopático
exactamente elegido y más apropiado en todos los sentidos y en la dosis más
pequeña posible.
284 : Todo el revestimiento cutáneo puede ser influenciado por las
sustancias medicinales en solución.
285 : De esta manera, en la curación de enfermedades muy antiguas, el médico
puede ayudarse aplicando al exterior, por fricción en la espalda, brazos,
extremidades, el mismo medicamento que se administre externamente.
286 : La fuerza dinámica del imán, de la electricidad y del galvanismo,
obran tan poderosa y homeopáticamente sobre nuestro principio de vida, como los
medicamentos indicados combaten las enfermedades tomándolos por la boca, por
fricción o por olfacción.
287 : Se puede emplear el poder curativo del imán con mayor certeza de
acuerdo con los efectos positivos detallados en
288 : Creo necesario hablar también aquí de magnetismo animal, como es
nombrado, o más bien Mesmerismo. Por el cual, la voluntad enérgica de una
persona bien intencionada ejerciéndose sobre un enfermo por contacto o sin él
y aún a cierta distancia, puede transmitir dinámicamente a otra persona, la
energía vital del magnetizador dotado de este poder.
289 : Todos los métodos mencionados anteriormente de practicar el
mesmerismo, se fundan en el aflujo de una mayor o menor cantidad de fuerza vital
al cuerpo del enfermo, de aquí que se llame mesmerismo positivo. Existe no
obstante, otro modo de emplear el mesmerismo que produce precisamente el efecto
contrario y por eso merece el nombre de negativo. A este pertenecen los pases
que se utilizan para despertar a una persona del sueño sonambúlico y también
todas las operaciones manuales conocidas con los nombres de calmar y ventilar.
La manera más segura y sencilla de efectuar esta descarga por medio del
mesmerismo negativo, de la fuerza vital acumulada con exceso en una parte del
cuerpo de una persona no debilitada, consiste en un movimiento no muy rápido de
la mano extendida, mantenida paralela y a una pulgada del cuerpo, desde el vértice
de la cabeza hasta la extremidad de los pies.
290 : Aquí también corresponde hablar del llamado masaje practicado por
una persona vigorosa y bondadosa en un enfermo crónico, que aunque curado,
sufre todavía de enflaquecimiento, debilidad de la digestión y insomnio,
debido a una convalecencia lenta. El apretamiento y el amasamiento moderado de
los músculos de los miembros, pecho y espalda cogidos separadamente, despierta
el principio vital de modo que se obtiene y restablece el tono de los músculos
y la actividad sanguínea y de los vasos linfáticos.
291 : Como auxiliares útiles en el restablecimiento de la salud, tenemos
los baños de agua sola que son en parte paliativos y en parte homeopáticos en
las enfermedades agudas así como también en la convalecencia de las
enfermedades crónicas. El baño templado sirve para despertar la sensibilidad
adormecida del sistema nervioso. De la misma manera obran homeopáticamente los
baños fríos en personas de calor vital deficiente.